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Sáb19052012

Actualizado19.05.2012 (00:07)

Aquel día.....

Aquel día, su carga será quitada de tus espaldas y su yugo se apartará de tu cuello (Isaías 10,27)
Hay diversidad de situaciones en la que cada cual experimenta su carga más pesada.
Hay personas que sienten haber tenido una gran oportunidad en la vida y que, por alguna razón, desperdiciaron. Cargan con la culpabilidad de una mala decisión e incluso hasta reciben reproches de los miembros de su familia, por medio de los cuales les recuerdan, una y otra vez, el error cometido.

Para otros puede ser la situación frustrante de trabajar en un ámbito laboral que no les agrada, experimentando un sinfín de sufrimientos; no pudiendo abrirse a una solución o nuevos horizontes.

Para algunos la carga pudo haberse tratado de un accidente que costó la vida de otros o afectó la integridad física de otras personas o la propia, sin poder superarlo.

En ocasiones hay mujeres u hombres cuya mayor carga es haber cometido o respaldado el aborto de un hijo, y a pesar de que Dios ya los ha perdonado en el sacramento de la reconciliación, aun así, no logran perdonarse a si mismos.

Para otros, la carga representa haber equivocado la vocación, y ver que ya es tarde para volver atrás.
Esta quien dejo su trabajo por otro que prometía ser mejor, pero, al final, resulto ser una estafa, y quedo en la calle sin nada.

Hay personas que cargan con la traición de su mejor amigo o esposa.
O el caso contrario al anterior, haber abandonado al cónyuge, pensando que sería mas feliz con otra persona y luego se encontró con que se había equivocado, y que ya no había vuelta atrás; por lo cual, como dice el refrán “se quedo sin el pan y sin la torta”

Otra carga aun no “digerida” puede generarse al sufrir el abandono del parte del padre, de la madre, de un hijo, o por la partida de esta vida de un ser querido, que se fue de modo prematuro.

La lista de cargas interiores seria interminable…
Es imposible no haber sufrido o sufrir alguna de estas cargas. Como dijo Juan Pablo II: El terreno del sufrimiento humano es mucho mas vasto, mucho mas variado y pluridimensional. El hombre sufre de modos diversos, no siempre considerados por la medicina, ni siquiera en sus más avanzadas ramificaciones. El sufrimiento es todavía algo más amplio que la enfermedad, más complejo y a la vez aun más profundamente enraizado en la humanidad.

Un cuento para meditar

MI árbol de los problemas


El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja granja, acababa de finalizar un primer día duro de trabajo. Las cosas no le salieron muy bien, su cortadora eléctrica se daño y le hizo perder una hora de trabajo, y su antiguo camión se negaba a arrancar.

Ofrecí llevarlo a su casa y mientras íbamos en camino, permaneció en silencio. Una vez que llegamos me invitó a conocer su familia. Nos dirigíamos a la puerta, y se detuvo, brevemente frente a un pequeño árbol, plantado en la vereda de su casa y  levantando sus brazos, toco las puntas de las ramas con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación: su bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa.

Un rato más tarde después de haber conversado un poco con ellos, me acompaño hasta el auto.

Cuando pasamos cerca del árbol sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que había visto hacer un rato antes.

El me contestó: Este es mi árbol de los problemas. Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo y en otras situaciones de la vida, pero una cosa es segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos, por lo cual, no los puedo sobrecargar a ellos con enojos o caras largas. Así que simplemente, cada noche cuando llego a casa, los cuelgo en el árbol. Luego por la mañana, los recojo otra vez. Lo divertido es – agregó sonriendo- que ya no hay tantos problemas como recuerdo haber dejado la noche anterior.

Nosotros también tenemos un árbol del cual colgar todos nuestros problemas y cargas, es el árbol de la cruz de nuestro Señor Jesucristo. ¿Qué te parece si comienzas hacerlo a partir de este día?

Fragmento del Libro “Entregando a Dios las cargas mas pesadas.”
Padre Gustavo Jamud


Selección, Revisión y Compilación
Mónica Martínez