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Sáb19052012

Actualizado19.05.2012 (00:07)

Padre Federico Wernicke. Párroco de Villa La Angostura. Un mensaje extraordinario


La carta del Padre Federico, sacerdote párroco de Villa La Angostura, conmueve por su optimismo, su seriedad y su sencillez. Muestra como pocos el alma de la Villa y de muchos otros lugares del país.

La Carta:
 
Dice el Señor:

“Vengan benditos de mi Padre, al Reino que fue preparado para ustedes, desde toda la eternidad, porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer” (Evangelio de Lucas)*

A nuestros hermanos solidarios:

Se acerca la Nochebuena. Este año para muchos habitantes de Villa La
Angostura será muy especial.

Será la Navidad del volcán. El año nuevo del Puyehue. No Navidad blanca
sino Navidad gris ceniza.

Pero este pueblo es extraordinario: nos hemos puesto el volcán al hombro.

Antes que florecieran las retamas, los chochos, las margaritas, floreció la
solidaridad de muchos.

Pareciera que las flores dijeron “debemos aportar también de lo nuestro” y
alegraron la vista.

Nunca hubo desabastecimiento en los supermercados: cada uno llevaba lo
necesario para dos o tres días, junto con los bidones de agua potable y así alcanzó para todos.

Algunos se fueron: no podían seguir haciendo negocios. Al menos no
molestaron.

Otros se fueron, pero con mucha tristeza, por razones laborales o
familiares, pero volverán.

Los que quedaron, con barbijo, carretilla y pala han dejado hermosa la
Villa.

Las flores, que surgieron con más fuerza que nunca, alegraron la vida de un pueblo fuerte para que vuelva a ser el jardín de la Patagonia.

Por supuesto deberán pasar un par de años esperando que el volcán se cierre
y se terminen de sacar los 5 millones de metros cúbicos de arena volcánica
que nos cubrieron.

Que la vegetación fije y cubra el manto de arena y ceniza de los cerros y
montañas.

Cáritas parroquial, gracias al aporte de ustedes, está entregando más de
dos toneladas de alimentos por mes.

Se han visitado todas y cada uno de los hogares auxiliados, que llegaron a
ser 230.

Con los recursos que van quedando se ayuda a comenzar pequeños
emprendimientos.

A otros a reconstruir sus hogares, y los que pueden van devolviendo el
dinero de a poco.

Todo esto hubiera sido imposible sin la colaboración de tantos hermanos
anónimos dispersos por todo el país y también pueblos muy lejanos.

Especial agradecimiento llegue a las parroquias de mi querida arquidiócesis
de Buenos Aires que, algunas desde su humildad, juntaron dinero y alimento para enviarnos.

Por supuesto no puedo olvidar tampoco a todos los hermanos de la diócesis
de Neuquén en la que ya me siento totalmente identificado con sus laicos y su clero.

Los equipos electrógenos que llegaron fueron de gran ayuda. También la
motosierra.

En este momento están distribuidos en distintas capillas y uno en el colegio Jaime De Nevares, de las hermanas Virgen Niña, donde forman cristianamente a los más humildes de la zona.

En fin, sería muy largo transmitir todos nuestros sentimientos.

Si alguno pensaba vacacionar en la Villa, ¡No se achique por la ceniza!

Si, será un veraneo quizás más dificultoso e incómodo algún día, pero serán
sí “vacaciones solidarias” porque la única industria y fuente de trabajo de muchos angosturenses es el turismo.

Si no vienen turistas este verano será otro invierno difícil el año
próximo.

A los que se animen, espero poder saludarlos personalmente en alguna
Eucaristía.

Muchos de las ayudas son de hermanos no católicos, a ellos los espero a
tomar un par de mates.

Pero desde ahora, a todos, en nombre de toda la comunidad y pueblo de Villa
La Angostura, les llegue, junto con nuestro agradecimiento, el deseo de una muy… ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Padre Federico y Comunidad Parroquial.

PD:

Así como difundieron mi primera carta “S.O.S. VILLA LA ANGOSTURA”,
agradezco también la difusión de esta carta: muchas donaciones fueron
anónimas.