Garré… ¿Es auténtica la indignación de la Ministra por el Proyecto X? ¿Una orden que no quieren asumir?
La ministra de Seguridad envió un pelotón de funcionarios a Campo de Mayo e intervino la dependencia de Gendarmería que realizaba tareas de inteligencia interior sobre dirigentes políticos, sociales, sindicales y estudiantiles. La Gendarmería, off the record, está que trina. “Solo cumplimos las ordenes que nos dan”… “Que se pongan de acuerdo; te piden las investigaciones, aceptan las exposiciones y cuando se arma lío dicen que no saben de que se habla”.
La Gendarmería Nacional era la fuerza preferida del poder político actual. Se la usaba y se la usa para distintos conflictos sociales e institucionales con diversas policías. Disciplinados como pocos, a la mayoría se le hace muy difícil imaginar que toda una dependencia realizara tareas de inteligencia interior, en una pretendida inteligencia criminal, sin el conocimiento ni ordenes del Ministerio del Interior. Ahora, los gendarmes tienen temor de ser el pato de la boda. ¿Por qué? Por que no es la primera vez y tampoco será la última que las ordenes verbales se contradicen con los papeles. Claro que; si no las cumplen por su ilegalidad, no habrá sanciones visibles, pero si habrá cambios de destino, pérdidas en el régimen de carrera, ascensos demorados, destinos incómodos. En otras palabras, lo de siempre.
Mientras tanto, la Ministro Nilda Garré, afirmaba…: "No admitimos espionaje y si llegara a haber seremos inflexibles". Pocos le creen.
Mientra Nilda Garré se hace la distraída, Aníbal Fernández dice… “que plan X ni que ocho cuartos”. ¿Se imaginan los lectores que dirían cualquiera de estos representantes del kirchnerismo, si una situación medianamente simétrica hubiera sucedido con la Policía Metropolitana o la Policía Bonaerense?
Por su parte, la ministra afirmó en Twitter que se hará una investigación para determinar si se hicieron tareas de inteligencia contra manifestantes; hoy evaluó la marcha de protocolos para protestas
La ministra de Seguridad, Nilda Garré , aseguró esta mañana que en el Gobierno "no se admite espionaje" y, en medio de la polémica por la base de datos elaborada por Gendarmería denominada "Proyecto X", afirmó que si llegara a haber sería "inflexible" al respecto.
Además, la ministra evaluó hoy el estado de cumplimiento del protocolo de actuación de las fuerzas de orden pública en manifestaciones sociales.
"Garré repasó junto al secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Interior (CSI), Miguel Ángel Bermejo, el estado de cumplimiento del protocolo de actuación de fuerzas de seguridad y policiales en manifestaciones públicas", señaló un comunicado, según la agencia DyN.
"Antes de aventurar conjeturas, ordené una auditoría del 'Proyecto X', que es en realidad un software, para evaluar qué contiene", escribió la funcionaria (@nilda_garre) en su cuenta de la red social Twitter en respuesta a comentarios de otros twitteros. Impresionante. De pronto, una dependencia, su presupuesto y su personal se transformaron en un software.
La polémica por el denominado " Proyecto X " se generó luego de que la Gendarmería admitió ante la Justicia que tiene una base de datos con ese nombre que es utilizada ante protestas sociales y que fue calificada por referentes sociales y dirigentes de la oposición como una herramienta para realizar "espionaje interno".
"No admitimos espionaje y si llegara a haber seremos inflexibles. Pero tampoco tomamos decisiones sin reflexión", afirmó, entre una serie de tweets que intercambió con sus seguidores de la red social.
Proyecto X: Garré intervino la inteligencia de Gendarmería. Mandó un pelotón de funcionarios a Campo de Mayo
La ministra de Seguridad envió un pelotón de funcionarios a Campo de Mayo. En su entorno dijeron que no estaba al tanto de las polémicas tareas.
Campo de Mayo. Allí funciona la parte operativa del sistema de inteligencia de Gendarmería, la fuerza predilecta de Garré. Ayer hubo un movimiento inusual por las medidas que dispuso la ministra. PERFIL había anticipado en su edición del 27 de noviembre pasado que efectivos habían admitido en la Justicia que se habían infiltrado en manifestaciones.
Los espías de Gendarmería del Centro de Reunión de Información Campo de Mayo tuvieron ayer un día atípico: no salieron a hacer la calle ni se infiltraron en ningún movimiento social ni organización sindical o política no alineada a los dictámenes del Gobierno.
Tomaron mate y esperaron órdenes en la casa de paredes amarillas, puertas verdes y tejas rojas donde bajan la información que luego envían a la poderosa Dirección de Inteligencia Criminal, que dirige el comandante general Marcelo Luis Martinengo.
Allí funciona el Proyecto X, una gigantesca base de datos, con datos personales de dirigentes sociales y políticos que termina nutriendo el engranaje de espionaje interno.
El búnker de Martinengo, que se encuentra en uno de los anexos del edificio Centinela, fue intervenido el miércoles por un pelotón de funcionarios del Ministerio de Seguridad comandado por el titular de la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, Gustavo Sibilla, uno de los alfiles todoterreno que acompaña a la ministra Nilda Garré desde sus épocas al frente de la cartera de Defensa. Desde ese día, nadie entra ni sale del lugar.
Garré aseguró anoche, vía Twitter, que no admitía que haya habido tareas de espionaje por parte de Gendarmería, aunque prefirió dejar una puerta abierta en caso de contingencias: “Si llegara a haber, seremos inflexibles”.
Una fuente del Edificio Centinela confirmó al diario PERFIL que Garré ordenó una pesquisa del Proyecto X. “No se puede entrar al departamento y se trajo custodia del Ministerio”, aseguró el uniformado.
Los gritos que suele dar Garré cuando se enoja en su despacho del piso 8 son conocidos por quienes trabajan en el señorial edificio de la calle Gelly y Obes. Pero cuando ordenó “tomar y cercar” las instalaciones donde funciona el Proyecto X lo dijo en voz baja. “La ministra jura que no sabía nada y nadie le dijo sobre la existencia de tal proyecto”, confió a PERFIL una fuente que observó la preocupación de la funcionaria.
La viceministra Cristina Caamaño; el subsecretario de Delitos Complejos y Lucha contra la Criminalidad Organizada, Miguel Robles; el jefe de Gabinete de Asesores, Raúl Garré, y Sibilla pudieron ver sus gestos.
Fue el propio jefe de la Gendarmería, comandante general Héctor Bernabe Schenone, quien admitió la existencia del Proyecto X. Lo hizo cuando envió al juez Norberto Oyarbide una jugosa explicación de por qué sus centinelas se encontraban realizando tareas de Inteligencia sobre los delegados de la empresa del rubro alimenticio Kraft Food y Pepsico Snacks.
También hubo denuncias en San Martín y Capital Federal. Los gendarmes también habían realizado tareas de Inteligencia sobre una madre de Plaza de Mayo (opositora de Hebe de Bonafini, o sea Línea Fundadora) y diferentes dirigentes sociales que habían participado de una serie de cortes de ruta en apoyo a trabajadores que habían sido echados.
Las patéticas declaraciones de Aníbal Fernández… "Qué 'Plan X' ni que ocho cuartos"
El ex ministro de Seguridad dijo que "no existe" la inteligencia de "Proyecto X", pero dijo que los efectivos suelen "mirar" quiénes son los líderes en una protesta para "dialogar". Hay que reconocer que Fernández tiene una fluida imaginación para ordenar las cosas a su gusto. A hacer Inteligencia le llama “mirar para dialogar”.
El senador Aníbal Fernández, aseguró hoy que el denominado "Proyecto X" de la Gendarmería para recolectar datos de dirigentes sociales "no existe" y desmintió que la fuerza haga "inteligencia". Estaría bueno que se pongan de acuerdo. Porque si el proyecto X no existe… ¿adonde fueron los funcionarios que ingresaron al edificio en Campo de Mayo?















