Luciana. Por favor que alguien haga algo
La situación del caso Luciana, está tomando ribetes de una gravedad escandalosa.
Fuentes reservadas consultadas nos señalan que los informes que la Directora del Hospital Zonal Ramón Carrillo hace a los Hospitales como el Garraham y el Gutiérrez de Buenos Aires, son los que generan el rechazo de estos a recibir a Luciana. Esto, según la fuente, es inaudito. ¿“No tienen ni siquiera hoy un electroencefalograma y diagnostican muerte cerebral”?
Fuentes reservadas consultadas nos señalan que los informes que la Directora del Hospital Zonal Ramón Carrillo hace a los Hospitales como el Garraham y el Gutiérrez de Buenos Aires, son los que generan el rechazo de estos a recibir a Luciana. Esto, según la fuente, es inaudito. ¿“No tienen ni siquiera hoy un electroencefalograma y diagnostican muerte cerebral”?
Los informes Médicos se contradicen. El perito enviado inicialmente por el Juez Serra, fue separado de la función y se tuvo que nombrar un nuevo perito. La Dra. Claudia Morresi hizo un informe el 14 de diciembre en el cual se DESCARTO LA MUERTE ENCEFÁLICA.
En el comunicado del Hospital (conocido el día de ayer) Pediatría y la Dirección del Hospital afirman que “nunca se le planteó desde la Institución a la familia la donación de órganos”. A ver, seamos sensatos, ¿Cuál puede ser el motivo para que EL ABUELO de una nena de 4 AÑOS mienta respecto a una persona que le acercó una planilla para donar los órganos de SU NIETA?
No hay mucho margen para estas informaciones contradictorias. o en el hospital la directora esta tapando, encubriendo o desconoce esa práctica, o el abuelo de una nena de 4 años es un perverso y frio calculador de posteriores efectos económico jurídicos.
Mientras tanto, las semanas pasan y nadie sabe a ciencia cierta si algún error o algo peor aún, se llevará la vida de Luciana y su torrente sanguíneo en el paso de las semanas limpiará las eventuales pruebas que pudieran surgir de estudios más complejos realizados en un marco adecuado.
Por otra parte, quien está colaborando activamente con la familia Ojeda, el Escribano Leandro Costa Brutten, nos señala que cuando el abuelo de Luciana ingresa al Hospital, es seguido por personal de seguridad de este en una clara acción de amedrentamiento psicológico.
A esta altura de las circunstancias, con la gravedad de la situación y habiendo de por medio una nena de 4 años, no se han conocido reacciones de los Poderes del Estado más allá del Juez Serra cuya acción quizás haya sido la razón de que hoy Luciana aún esté viva. ¿Cuál es el motivo de tanto silencio político? Hemos llegado a escuchar la siguiente frase… “le tienen miedo al Hospital Zonal”. ¿Qué locura es esta? Como se puede pensar que le tengan miedo al Hospital Zonal. Es un Hospital no Auschwitz. Se cura gente no se la asesina. De donde sale esta frase… “le tienen miedo al hospital zonal”. Cierto o falso es una locura que el miedo se instale en relación al único Hospital que tienen aquellos que carecen de recursos para una prepaga.
Lo que da miedo es que el comunicado del Hospital diga… “El cuadro clínico de la niña no se ha modificado en los últimos días, no habiéndose comentado desde los profesionales del servicio la supuesta mejoría”. ¿Qué es esto? ¿No habían dicho que estaba muerta? Que a una muerta no se la puede trasladar. ¿Que significa “el cuadro clínico no se ha modificado”?. Que está muerta o que no estaba muerta. Que tenía muerte cerebral o que no tiene muerte cerebral.
En el imperativo de que esto tienda a resolverse por la salud mental de esta ciudad, hoy al mediodía la familia de Luciana presentaría un oficio a la Justicia pidiendo que el Hospital Garraham envíe un equipo móvil a nuestra Ciudad para evaluar el estado de Luciana.
Las sospechas que comienzan a envolver esta situación son de una gravedad tal que solo pensarlas aterra y las manos se resisten a expresarlas en las letras de una computadora.
Es INDISPENSABLE que se aclare este caso de manera absolutamente indubitable. Por los buenos médicos y por los malos médicos si los hubiese. La sociedad tiene derecho a saber si está frente a un error, un horror, o una situación normal desbordada por el amor y las fallas de comunicación.















