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Sáb19052012

Actualizado19.05.2012 (00:07)

El inútil de De la Rúa (campaña mediática):

Harto ya de estar harto, yo me cansé y por ello enuncio las mentiras que se dicen en estos días. Es una confabulación que lleva una década y la gente, parece que consume lo que le tiran, como a los chanchos.
Hace diez años que se insiste en:
1) Que el presidente De la Rúa se escapó de la Casa Rosada en helicóptero. Pregunto yo, ¿el helipuerto de esa casa de gobierno solamente lo usó De la Rúa ese día, y después no lo usaron Duhalde, Kirchner y Cristina Fernández?

2) Que los cacerolazos expulsaron a De la Rúa del gobierno. ¿Alguien con unas gotas de criterio y madurez es capaz de asegurar que las manifestaciones públicas nunca fueron organizadas previamente? La caída de los gobiernos árabes (Libia, Egipto y ahora Siria) todos sabemos que están organizadas desde lejos, pero somos tan torpes de creer que en nuestro país eso nunca ocurrió.

3) Que De la Rúa y Cavallo con el "corralito" nos robaron los ahorros a miles de argentinos. El que robó fue Duhalde, porque el dinero siguió estando en los bancos hasta que Duhalde decidió –previa devaluación bien adrede- devolver mucho menos de lo que los ahorristas habían depositado, y cuando se consumó este asalto, De la Rúa y Cavallo ya eran historia.

4) Que De la Rúa era un incapaz y estaba mal de la cabeza. A ver; si a Fulano lo atacaran así diez periodistas y entrevistados cómplices, y se le anulara el derecho a réplica a Fulano y sus amigos, los cuarenta millones de argentinos creeríamos que Fulano es un incapaz y está mal de la cabeza. Entonces, ¿queda claro que solamente hemos estado escuchando la versión armada por los ganadores? O mejor dicho, ¿por los golpistas de 2001?

Hubo muertos en la pueblada. Sí. Igual que en las campañas de San Martín. ¿Sabe el lector lo que significa "carne de cañón"? San Martín usó a los negros y mulatos para que fueran al frente de batalla, y por ello quedaron tan pocos de color en la sociedad argentina. Se dice que en la tropa enviada a Malvinas (1982) predominaron los hijos de chilenos, y en la pueblada de 2001, los que participaron no sé si era gente pobre, pero no me caben dudas que era pobre gente, como los negritos de San Martín. Hoy les pagan con reportajes a sus familiares, para mantener la "flama del odio" que en realidad oculta un año más las identidades de quienes montaron el escenario, mientras puertas adentro le hacían vacío de poder y le exigían la renuncia al presidente votado democráticamente.

Tengo los años suficientes para recordar que a los radicales se los ha acusado por décadas de "golpear las puertas de los cuarteles" instigando a los militares a dar Golpes de Estado. Así lo echaron a Perón (dos veces) y a Illia. El lector recordará que este último era radical, pero en este partido político hay sectores que se parecen unos al agua y otros al aceite (no se juntan aunque se mezclen). Más cerca de nuestros días, la Línea Nacional (De la Rúa), en nada se parece a Franja Morada (Alfonsín). La primera es afecta a consensuar; la segunda adivine. ¡Bingo en los cuarteles!

Pero en 2001 ya no se podía ir a los cuarteles. Ya los milicos decían por altoparlantes "a nosotros no nos consiguen nunca más". Encima se había publicado el libro "Nunca Más", que los defenestraba. ¿Entonces? Pues como en este país hay dos partidos poderosos bien definidos, era cuestión de conquistar a algún líder peronista. Metiéndolo en el negocio, tampoco iba a acusar a los sediciosos.

Duhalde se prestó al silencio cómplice, les dio luz verde, y los hambrientos se lazaron con ganas. Tantas ganas tenía Carlos Maestro que parado en el micrófono de pie en el ingreso a la Casa Rosada (escenario televisivo constante en esos días) confesó que él le había pedido la renuncia al presidente De la Rúa, y mientras lo decía trataba de contener su emoción pues ya se imaginaba él como reemplazante. Claro, era presidente del bloque radical en el Senado Nacional y seguramente le prometieron todo, con tal que diera la cara.

Cayó De la Rúa y Duhalde advirtió que no necesariamente su reemplazante tenía que ser radical. Y no lo fue. Pasaron varios entre horas y días de distancia, pero todos justicialistas.

Visto a la distancia, parece mentira pero "los negritos" de San Martín, para Duhalde fueron tanto los de la pueblada en la Plaza de Mayo como los radicales de Franja Morada, que con este golpe los hizo desaparecer prácticamente de la escena política. No se enojen conmigo. Enójense con Duhalde, que los usó para él asumir en reemplazo de De la Rúa y robarles millones de dólares a los ahorristas.

Los sediciosos de antes eran cívico-militares. Los sediciosos de 2001 fueron alfonsinistas-duhaldistas… y algo más, pues el kirchnerismo sigue alimentando la leyenda y en este punto están asociados con el Grupo Clarín, empresa que gracias a la violenta devaluación de Duhalde y aquel decreto del 30 de Diciembre que asumía como deuda del Estado las deudas internacionales del dichoso Grupo Clarín y otras empresas, los empresarios beneficiados tienen que haber quedado agradecidos de por vida con Duhalde.
Y como Duhalde le ofreció a Néstor Kirchner (un desconocido entonces) todo su aparato político para llegar al gobierno, pues, ¡a callar!

¿De la Rúa donde queda en este escenario? Al fondo a la derecha, o sea, anulado hasta que algún día el "revisionismo histórico", ese que se hace cuando no quedó responsable vivo para enjuiciar, diga que fue destituido por un Golpe de Estado.
¿Y el pueblo? Es materia prima, o materia bruta, o los idiotas que nos usan por medio de la prensa (como en Libia, Egipto, Siria y Argentina) para concretar sus aspiraciones personales.
¡Carne de cañón!

Proporcionalmente, Fernando De la Rúa sería un perejil, y Duhalde, Duhalde es Al Capone o El Padrino.

Luis Colombatto.
www.patapedia.com.ar