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Sáb19052012

Actualizado19.05.2012 (00:07)

Por las noches la soledad desespera…

Por: Adrián Moreno Cornejo
Una de las imágenes que más instruye sobre la soledad en la política, debe ser, sin duda, la del legislador que no sólo se encuentra en tal condición porque no tiene compañeros en el bloque, es decir, forma un monobloque, sino que además, no ha podido construir un espacio político que le responda y en consecuencia que acompañe su labor.
Ese podría ser el caso de la legisladora Odarda, quien, si bien logró mantener la banca, no pudo sostener en territorio, ningún lugar significativo para su partido.
Sin embargo, todavía podría analizarse que dicha soledad se acentúa más, dada la composición del actual Parlamento rionegrino, donde el oficialismo cuenta con mayoría propia y no necesita de la oposición para lograr sus objetivos.

En tal contexto, se puede decir que “se cosecha lo que se siembra” y aún sin un orden establecido ya que no se encuentra definición que así lo identifique, lo cierto es que el proceder de Odarda ha trazado un paralelo con la máxima dirigente de su partido a nivel nacional (Elisa Carrió), que a diferencia de todo lo esgrimido en sus mensajes políticos, ha constituido una especie de “paradigma de la destrucción”.

No en vano, dirigentes o ex dirigentes del ARI en Río Negro, no hacen más que repetir: “Teníamos razón”. Una razón fundada en las incontables denuncias que hicieran los militantes de esa fuerza respecto de un “pacto entre Odarda y el Radicalismo”.

Desencadenamiento lógico o realidad inevitable, el Parlamento nacional refleja un escenario similar, aunque con actores distintos, cuando, la única representante del partido que logró renovar la banca, se separa de la Coalición Cívica, para formar un nuevo bloque (Patricia Bullrich). Pero, todavía con más circunstancias inexplicables desde cualquier lógica, la soledad en la Cámara nacional, parece ser la muestra explícita de un sistema de autodestrucción pocas veces analizado en la política.

A Odarda, le costará contar con el bloque del radicalismo, a pesar de que su presidente es Bautista Mendioroz, ex vicegobernador y socio político de la legisladora, tal como él mismo lo indicara durante la campaña interna de su partido en marzo pasado. Mucho más costará la asociación, debido a los frentes internos que deberá esquivar Mendioroz, entre: legisladores que están siendo cuestionados y pesa sobre ellos la amenaza del desafuero -por las acusaciones y procesos iniciados sobre la gestión de gobierno anterior- y dirigentes nuevos que a pesar de aguantar “el cachetazo” que el oficialismo dará en cada oportunidad y que inició con el discurso del actual vicegobernador y presidente del Cuerpo, Alberto Wereltineck, en la jura, no querrán ser tocados por las “culpas” ajenas e intentarán demostrar sus aptitudes más como legisladores independientes que como integrantes de un bloque.

Las porciones están repartidas y es muy poco lo que queda para tomar del poder; esa fue la decisión del electorado. Pero, sopesa en la definición, quizás, un criterio similar al del sistema “binario”, tras el que se analiza el negro por la existencia del blanco, el calor por la existencia del frío, etc. Es decir, imágenes o hechos que adquieren valor frente a la existencia de su opuesto.

En ese sentido, la soledad en el recinto y en toda la vida parlamentaria que podría ejercer Magdalena Odarda en el actual período que supone cuatro años por delante, podría adquirir mayor relevancia frente a las oportunidades pasadas en las que supo ser socia del Gobierno, o por lo menos de una parte y en consecuencia, jugar un protagonismo que le será más que difícil mantener, porque entre otras cosas, ha cuestionado muy fuerte al Frente para la Victoria, junto a su líder Carrió y en Río Negro, ha disparado también contra el actual gobernador, Carlos Soria, durante la campaña.

Como se sabe, el oficialismo no dará lugar a quines estuvieron de la vereda del frente y se vieron beneficiados por ello. Los gritos de “traidor”, dirigidos hacia el legislador Ledo, dirigente del Peronismo quien a días de haber sido candidato a intendente por Bariloche, pasó a ser secretario de Trabajo del gobierno de Saiz (2003) o los abucheos hacia los legisladores de la UCR, parecieron insignificantes, ante un silencio sepulcral que pudo haber dejado a Odarda con mayor desconcierto, ya que lo presumible hubiera sido que ella también fuera destinataria de los improperios. No obstante, se sabe que no hay peor crueldad que la ignorancia; el desconocimiento hacia quien está al frente. Tanto, que ese desconcierto si bien no llevó a la legisladora a cantar la marcha Peronista, sí la obligó a marcar el ritmo con las manos sobre el escritorio de la banca.

Pero, por fuera de las especulaciones, la gran pregunta sigue siendo dónde quedó su partido, qué de los dirigentes que la ayudaron a sostener un proyecto político que proponía formas diferentes y, en todo caso, cuál será el nicho discursivo que buscará para no quedar en el anonimato del recinto, sobre todo, cuando el recorte presupuestario que hizo Wewreltineck, la afectará con sus allegados más directos.

El bloque oficialista y por “desenlace natural”, será quien se fagocite toda posibilidad para que Odarda logre destacarse. Piccinini, por ejemplo, tras su paso por la defensoría del Pueblo y el trabajo sobre “derechos”; el imperativo de hacer prevalecer la “Justicia Social”, tal lo indicado por Soria y Wereltineck; el impulso de Peralta y Pesatti por enviar a la justicia a integrantes del gobierno anterior y la reforma sobre el sistema judicial, entre otros, dejarán a Odarda como a varios legisladores de la oposición, casi sin argumentos y peso político, porque además y por si fuera poco, el oficialismo cuenta con un respaldo territorial de 30 municipios de los 39 de la Provincia.  “La soledad”, como dice la canción, “desespera” y más, cuando se viene la noche.