Chile – Argentina. Problemas con destino incierto
Cada vez que la Argentina tuvo problemas serios o relativamente serios con Gran Bretaña, los problemas con Chile se multiplicaron. La relación entre Chile y Gran Bretaña ha sido históricamente muy especial. Por diferentes motivos que sería muy largo detallar, en Chile existe una particular relación y admiración por Gran Bretaña, incluso desde lo cultural. Y, Gran Bretaña ha sabido cultivar esa relación particular.
Cuatro hechos casi consecutivos se sucedieron en las últimas 72 horas que muestran que existe una clara escalada de dificultades, fundadas cada una de ellas en actitudes argentinas que, bajo otras circunstancias, no habrían tomado la envergadura que están tomando y creando ciertas condiciones para una mayor escalada si alguna de las eventuales respuestas que pudieran surgir desde nuestro país y nuestro gobierno o sectores afines con este, sirviera para rebasar fronteras peligrosas. Gran Bretaña estaría feliz y muy probablemente –aunque lo nieguen- sectores chilenos también.
El Gobierno Argentino y la política en general deberían tomar cuenta de esto y tener sumo cuidado en no ingresar en acciones que luego puedan tener la dinámica no deseada por argentina pero si deseada por Gran Bretaña. Algunos Gobiernos argentinos han mostrado que su comportamiento se rige más por sus aspiraciones de orden interno y la repetición hacia el exterior de lo que funciona hacia el interior. Esto puede ser gravísimo en casos como estos. Entre otras cosas porque incluye el riesgo de la sobreactuación de sectores internos que por congraciarse con la Presidenta generen o posibiliten la generación de hechos que nos pongan en situación de extrema vulnerabilidad, la que, por otra parte, el país no está en condiciones de afrontar.
Los cuatro hechos en 72 horas:
Chile reclama a la Argentina por trabas comerciales
En los próximos días, el embajador Adolfo Zaldívar llegará de regreso de sus vacaciones a Buenos Aires. Y una de sus primeras tareas será concretar una reunión con el secretario de Comercio de ese país, Guillermo Moreno. ¿El objetivo? Reclamar por la nueva norma de ese país de control de importaciones.
En Chile, varios empresarios habían instado -en reserva- a la Cancillería a expresar su inquietud a la Casa Rosada.
Ayer, Zaldívar conversó por teléfono con el canciller chileno Alfredo Moreno y, un par de horas después, se reunió en La Moneda con el ministro Andrés Chadwick. Tras los diálogos, el embajador dijo al diario chileno La Tercera que "claramente tenemos una diferencia que debe ser debidamente considerada por Argentina, dado que nuestra balanza comercial es tres a uno a favor de ellos, entonces no vemos por qué se nos restringe el uno nuestro aún más. Argentina debería revisar ese planteamiento, que con Chile es claramente desfavorable".
Zaldívar agregó que "Chile tiene una relación comercial deficitaria con Argentina y no entendemos cómo y por qué el secretario Moreno quiere restringirla más".
Las trabas comerciales se transformaban así en un factor adicional de tensión en la agenda con la Casa Rosada. Todo, en la antesala de la visita que Cristina Fernández planea realizar en marzo a Santiago.
Esto pues, además de la nueva norma comercial, en el palacio gubernamental de Chile, admiten inquietud ante la ofensiva argentina por la cuestión de las islas Malvinas, con miras a la conmemoración en abril próximo de los 30 años del conflicto con Reino Unido.
Así, ayer en la mañana, en La Moneda reconocían alta expectación ante el acto que la mandataria de ese país concretó anoche en la Casa Rosada con ex combatientes de la Guerra de las Malvinas. La razón: los matutinos argentinos especulaban profusamente que Cristina K anunciaría el término de un acuerdo de 1999, entre Buenos Aires y Londres, que habilita el espacio aéreo transandino para que la aerolínea chilena Lan conecte Punta Arenas con las islas, con escala en la localidad argentina de Río Gallegos. Medida que, sin embargo, no fue anunciada por la mandataria.
Este tema genera un complejo cuadro para la Cancillería chilena. Esto, pues ante la ofensiva argentina, Reino Unido ha lanzado, a su vez, una fuerte estrategia para evitar que los países de la región respalden un eventual bloqueo desde Buenos Aires a las islas. Así, Londres criticó la decisión del Mercosur -incluido Chile- de prohibir en diciembre el acceso a sus puertos de los barcos con bandera de Malvinas. Además, el encargado para América del Sur de la Cancillería británica, Jeremy Browne, visitará Santiago en marzo.
Parlamentarios apoyan el reclamo ante Argentina por medidas proteccionistas
Entre otros argumentos, los legisladores advierten que el país vecino debiera considerar el respaldo chileno por las Malvinas a la hora de imponer restricciones a Chile.
El reclamo, que Zaldívar (embajador en Argentina) espera hacer efectivo durante la primera semana de marzo, obtuvo un apoyo transversal desde el mundo parlamentario.
"Los hechos son negativos para Chile, pero también para lograr un mejor entendimiento regional respecto a cómo fortalecer nuestras relaciones económicas y políticas para enfrentar una economía globalizada", opinó el senador Eugenio Tuma (PPD), presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta. "Las crisis no se resuelven por parte de un solo país, sino que en el conjunto del cono sur", agregó el parlamentario.
El senador Jorge Pizarro (DC), también miembro de la instancia, complementó que se deben tomar medidas más allá del reclamo, ya que dijo que "es vergonzoso que Argentina, una vez más y de manera unilateral, por proteccionismo interno, pase a llevar los acuerdos comerciales vigentes con Chile. Eso entrega una pésima señal en un momento en que justamente ellos están pidiendo lealtad e integración".
La postura fue compartida por los miembros de la comisión homónima de la Cámara Baja.
"Desconozco por qué (el reclamo) se presentará en marzo y no ahora. Esto debe solucionarse lo antes posible y Argentina debe flexibilizar las restricciones comerciales. En la diplomacia los gestos son muy importantes, y Chile ha tenido gestos muy potentes con Argentina. En el balance, Argentina está al debe", aseguró el diputado UDI Iván Moreira. Éste considera que la Cancillería tiene derecho a presentar su molestia, porque las medidas locales producen un daño directo al comercio chileno.
Su par Roberto Delmastro (independiente pro RN) considera que lo que corresponde es una nota de protesta. "Se está ad portas de la visita de la Presidenta Fernández a Chile, hay una gran exportación de Argentina a Chile y Chile apoya las reivindicaciones argentinas en Malvinas. Mientras, allá se evalúa restringir los vuelos de LAN y ponerle restricciones a un vecino y amigo, como somos nosotros. Eso es contraproducente", dijo.
Argentina y el proteccionismo. Nota publicada en el diario chileno La Tercera, por parte de Antonio Walker, presidente de Fedefruta
PARA LA fruticultura nacional, Latinoamérica representa nuestro barrio, nuestro mercado natural. Sus economías crecen de manera sostenida y las ventajas logísticas que ofrece han permitido que se transforme en un destino más que interesante para los productores-exportadores de fruta fresca. De hecho, durante la última temporada fue la segunda plaza que mostró mayor dinamismo, aportando el 14% de nuestros envíos, al totalizar 37 millones de cajas.
En este escenario, Argentina se situó como el quinto destino de nuestras exportaciones frutícolas, con 1,7 millones de cajas distribuidas principalmente en kiwis, paltas, limones y almendras. La entrada en vigencia de una serie de medidas impuestas por el gobierno trasandino para controlar las importaciones contraviene una política comercial que tiende a fortalecer y reafirmar los procesos de apertura e inserción en estos mercados.
Ejercer un mayor control de las importaciones mediante la imposición de una declaración jurada anticipada de lo que se compra en el exterior, en este caso referido a los alimentos perecibles, no sólo atenta contra la calidad de los productos. De hecho, ya hemos conocido casos de productores de fruta a quienes se les ha retenido su carga en la frontera con serios peligros de pudrición debido a los varios días que puede demorar esta operación (se habla de 72 horas, pero este trámite se puede extender hasta 10 días). Estas medidas también se contraponen con el entendimiento e integración que se procura a nivel de países y a través de tratados como el Mercosur.
Lo anterior, lamentablemente, tendrá un efecto directo en las medianas y pequeñas empresas de nuestro sector, cuyo esfuerzo por iniciarse en la exportación directa se ve truncado y representa claramente un retroceso en este proceso, incluso llegando a complicar su factibilidad económica en el tiempo. Es que actualmente no hay negocio o actividad que resista un cambio "en las reglas de juego", sobre todo cuando se trata de un decreto que apunta hacia una acción proteccionista de la economía local. Además, hay que considerar que Argentina exhibe una balanza comercial de tres mil millones de dólares a favor con Chile, ante lo cual las confianzas se verán irremediablemente minadas producto de una situación como ésta. No se entiende la aplicación de esta medida en el caso particular de nuestro país.
Por otro lado, hay que considerar el aumento de los costos de producción y exportación en Chile. Consideramos que éstos llegaron para quedarse, y este tipo de medidas, que dilatan el retorno de los ingresos a los productores, no hacen más que amenazar la frágil línea de rentabilidad con la que actualmente opera la industria frutícola chilena.
Ante este escenario, es aconsejable que las autoridades chilenas adopten medidas tendientes a que el gobierno argentino retroceda en su decisión, cuya justificación ha sido, según entendemos, para protegerse frente a los embates de la crisis internacional, pero que no se condice con fortalecer nuestras relaciones comerciales, ni menos para enfrentar una economía globalizada de manera conjunta o regional.
Marcha de chilenos residentes en las islas Malvinas para pedir que no se corten los vuelos
Este hecho llamó también la atención porque fue posterior al anuncio presidencial y, este, no consideró esta opción. Por otra parte, elegir para la manifestación la Plaza que conmemora el triunfo británico en 1982 tiene por se, una particular significación.
En la manifestación, liderada por la comunidad chilena, hubo reclamos a Cristina Fernández y a Piñera
PUERTO ARGENTINO.- La Victory Green, una plazoleta ubicada sobre la costanera de esta ciudad y construida para conmemorar el triunfo británico en la Primera Guerra Mundial, fue escenario ayer de un hecho histórico en estas islas: por primera vez en 13 años, sus habitantes salieron a la calle para hacer oír su voz y reclamar que no se cancele el vuelo que conecta el aeropuerto local con el de Punta Arenas, en Chile.
La concentración, de la que participaron unas 100 personas, fue convocada y protagonizada por la comunidad de chilenos que viven en esta ciudad, unos 300, la décima parte de las alrededor de 3000 personas que residen en las islas. Pero movilizó también a unos 40 isleños, que se sumaron al acto para darle fuerza al reclamo.
"Esto es algo único", aseguró Janet Robertson, una isleña que cubrió el evento para la agencia Mercopress. Explicó que la última vez que los habitantes de las islas habían salido a la calle había sido en 1999, durante las negociaciones entre la Argentina y el Reino Unido que, en julio de ese año, derivaron en un acuerdo de cooperación sobre las Malvinas. "Es realmente inusual. Hubo gente del campo que manejó 40 kilómetros para estar acá", detalló Richard Hines, reverendo de la iglesia anglicana local, que se sumó a la concentración.
El ritmo calmo y algo monótono de esta ciudad se modificó por completo minutos después de las 19. La policía local debió cortar el tránsito a lo largo de dos cuadras de la calle Roos, la principal. En cada extremo, se colocó un policía con chaleco verde fosforescente, encargado de desviar a los autos que se dirigían hacia Victory Green. En el lugar quedaron el grupo de chilenos, unos 60, y los isleños, que permanecieron en la vereda de enfrente, sobre la calle o, directamente, en el interior de sus camionetas, con las que formaron una fila de más de una cuadra. Muchos de los vehículos tenían pequeñas banderas británicas justo encima de los parabrisas. La invitación al acto se había transmitido por la radio local durante todo el día.
La Union Jack también flameó en el centro de Green Victory, poblado por cuatro cañones antiguos que, todos los años disparan 21 tiros de salva para celebrar el cumpleaños de la reina Isabel II. Allí, los chilenos se agruparon para cantar su himno, se colocaron todos de espaldas al mar y levantaron una suerte de pasacalles de color azul. Tenía las banderas de Gran Bretaña, de Chile y de Malvinas, y decía: "Apoyar la comunidad chilena de las Falklands".
"Queremos dar un mensaje claro a la presidenta argentina para que no corte los vuelos, y al gobierno de nuestro país, para que nos apoye", dijo Antoine Daillie, la cabeza visible de la organización del acto. Aclaró que no se trataba de una protesta y agradeció, en inglés, a los pobladores locales.
"Su presidenta debería ocuparse de los problemas de la Argentina y dejar en paz a las Falkland", agregó Daillie, un trabajador de la pesca casado con una inglesa. De pronto interrumpió sus declaraciones para sumarse al grito que comenzaban a ensayar sus compatriotas. "¡Chi, chi, chi! ¡Le, le, le! ¡Viva Chile!"















