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Actualizado19.05.2012 (00:07)

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Malvinas, Falvinas y la celada 2012

 

Por :Luis Colombatto
Los latinos somos amantes de la politiquería y en el café de la esquina resolvemos todo. Para opinar sobre el tema Malvinas se debe contar con un mínimo conocimiento histórico, desde la colonia francesa en 1764 y su devolución al gobierno español y por lo tanto su reconocimiento de soberanía, la expulsión de los ingleses de Port Egmont el 06-06-1770, el retiro voluntario inglés el 22-05-1774 luego que se calmaron los ánimos en Europa, la evacuación española el 13-02-1811 por el alzamiento patriota en Buenos Aires luego de 40 años de permanencia española en Puerto Luis-Puerto Soledad, la reasunción de soberanía –ahora argentina- el 06-11-1820, la asunción del Luis Vernet como gobernador de las islas el 30-08-1829, el poder de policía que éste ejerció ante la pesca clandestina de norteamericanos, y finalmente el asalto pirata británico el 02-01-1833 aprovechando el conflicto entre nuestro país y EE. UU.

Siglo y medio después, las relaciones binacionales estaban avanzando muy favorablemente, con acuerdo del 01-07-1971 mediante el cual se inició el desplazamiento de personas entre la República Argentina y las islas Malvinas, se facilitaron las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas y servicio marítimo de los isleños con nuestro país. A su vez el gobierno argentino quedó predispuesto a cooperar en los campos sanitario, educacional agrícola y técnico.

En estos años nuestro país envió especialistas para estudiar la biología isleña y construyó la única pista de aterrizaje que existió hasta 1982. Del lado británico se desarrolló la llamada Misión Shackleton, apellido del británico que arribó a las islas el 01-01-1976 para sondear el potencial pesquero, petrolero, etc. que podía haber en el área.

El día 14 se produjo la primera ruptura diplomática porque dicha expedición estuvo acompañada por un barco de guerra y a todas luces el gobierno británico no demostraba el menor interés por transferir las islas al poder argentino. El mismo día, El Consejo Jurídico de la OEA formuló una declaración reconociendo que la República Argentina tenía "inobjetables derechos de soberanía sobre las islas Malvinas; que la presencia de buques de guerra en aguas adyacentes a estados americanos, así como anuncios intimidatorios por parte de autoridades británicas constituyen amenazas a la paz y seguridad del continente, y que ello configura una 'conducta hostil' con el fin de acallar reclamaciones del gobierno argentino y obstruir el desarrollo de las negociaciones recomendadas por las Naciones Unidas".

Sólo un mes después (19-02-1976), el Ministerio de Defensa británico aprobó un informe acerca de las operaciones a seguir ante posible reacción armada argentina sobre Malvinas. Los militares del "Proceso" aún no estaban en el gobierno.

El 20-07-1976 se le entregó al gobierno británico el conocido Informe Shackleton, donde se recomendaba la investigación de hierro, petróleo y gas en un arco este-sur-oeste del archipiélago. A partir de entonces, el gobierno británico inició el proceso de reticencia a considerar los derechos históricos argentinos y el diálogo al respecto, si bien nuestro país continuó enlazando a los pobladores isleños con vuelos semanales desde y hasta Comodoro Rivadavia (avión Fokker F-28 desde el 17-05-1978).

Desde entonces y hasta concluida la guerra de 1982, decir gobierno británico no era lo mismo que decir Margaret Thatcher. Por ejemplo, el 21-11-1980 viajó a Malvinas el vicecanciller británico Nicholas Ridley para convencer a los isleños que aceptaran la transferencia gradual de soberanía hacia la República Argentina, quien diez días después fue ridiculizado en la Cámara de los Comunes por parlamentarios relacionados con la Falkland Islands Company. Entonces los isleños preferían ser ciudadanos argentinos más que británicos históricamente despreciados.

El 30-06-1981, en reunión del Foreign Office, el gobierno británico analizó la posibilidad de preparar una planificación contingente para la defensa y desarrollo de las Malvinas "en el caso que la República Argentina las invada con fuerzas militares". A la fecha, el gobierno militar de Casa Rosada aún no había evaluado seriamente esta acción extrema. Atención a la prioridad entre gobiernos.

El día 9 de julio, la Comisión Conjunta de Inteligencia británica ya evaluaba que la tensión provocada con la República Argentina podría provocar que ésta efectuara acciones de presión diplomática, la ocupación de lejanas islas (Sandwich del Sur, etc.), algún punto lejano de Port Stanley dentro de Malvinas, o en el peor de los casos "una invasión completa sobre las Islas Malvinas".

El 14-09-1981, en reunión conjunta del Foreign Office y la cartera de Defensa británica se aprobó formalmente la recuperación del archipiélago luego de concretada una operación armada argentina. Quede claro que aún faltaba medio año para que el gobierno argentino concretara estas acciones.

El 31-12-1981, el gobernador británico en Malvinas -Rex Hunt-, pretendió iniciar acciones contra el empresario Davidoff que estaba por desmantelar una factoría -con conocimiento detallado de la Embajada Británica en Buenos Aires- en la isla San Pedro (Georgias del Sur), pero se le prohibió actuar porque "provocaría un incidente más serio, el cual podría escalar a puntos imprevistos". O sea que el gobierno británico aún no estaba listo para manejar la guerra que estaba armando desde el 30-06-1981, y sí accionó contra Davidoff dos meses después.

Fue recién el 12-01-1982 cuando la Junta Militar argentina trató "la planificación militar del caso Malvinas como acción alternativa, en caso de fracasar la solución negociada con Gran Bretaña y teniendo siempre el propósito de lograr el objetivo político a través de un acuerdo".

Finalmente, desde el punto de vista diplomático, los días 26 y 27-01-1982 se efectuaron conversaciones bilaterales en Nueva York con respecto a la cuestión Malvinas, demostrándose la nula intención británica por arribar al tema soberanía, puntapié inicial para que el gobierno argentino optara entonces por la operación militar.

Para irritar más aún al gobierno argentino, pocos días después el gobierno británico emitió cuatro series de estampillas para la correspondencia con las islas Malvinas. En una de ellas figura el escudo que los británicos atribuyen a esos territorios usurpados, imágenes de la recién constituida pareja real y la inscripción "Falkland Islands Dependencies".

El diario La Nación dijo en su edición del jueves 11-02-1982 que "...la emisión es absolutamente inoportuna, pues aparece cuando nos hallamos en un proceso de negociación sobre la soberanía, de acuerdo con lo aprobado y ordenado por la Asamblea General de las Naciones Unidas".

Para tentar más al gobierno argentino, el 08-03-1982 llegó al país el subsecretario de Estado de EE. UU. (Thomas O. Enders), quien confesó al presidente Leopoldo Galtieri y al canciller Nicanor Costa Méndez, que a su país no le interesaba el caso Malvinas y que la posición de su país en este asunto era "hands off" (manos afuera).

El resto de la historia es medianamente conocida por todos: los británicos tomaron el ingreso de Davidoff como invasión de territorio, asaltaron la oficina de LADE en Port Stanley y el 02-04-1982 se produjo la recuperación de las islas por parte de nuestras Fuerzas Armadas con el objetivo de luego negociar. Británicos y norteamericanos se asociaron en el ataque armado y los países miembros de la OTAN embargaron las compras de armas para que nuestro país no pudiera defenderse.

Eso pasó en 1982, pasó en 2011 contra Libia y está pasando ahora contra Siria.

Estos locos del planeta, ahora están fabricando también una zona "caliente" en el Atlántico Sur, nuevamente con argumentos domésticos. En 1982 fue el ingreso del empresario Davidoff y ahora custodiar una avioneta particular con aviones de guerra, además del arribo del príncipe-piloto junto con un barco de guerra y un submarino.

Como en 1982, el gobierno norteamericano está dando la imagen de amigo con la Casa Rosada y en lugar de escribir Falklands, escribe Malvinas, a la par que CNN le está dando excesiva cobertura a los actuales roces diplomáticos y Cameron nos provoca con el apelativo de "colonialistas".
Entonces, no es casual que nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner diga una y otra vez que Suramérica es zona de paz y que a las provocaciones no vamos a responder con soluciones armamentistas. Estamos en momentos que la mejor acción es evitar provocaciones, oficiales, oficiosas y hasta civiles, porque los piratas históricos se van a agarrar de cualquier excusa para generar acciones armadas en el Atlántico Sur y expulsar de la Antártida a quienes no les simpaticen.

Algunos opinan en los medios sobre los peones que se mueven de un lado y del otro, pero no atinan a ver el tablero de ajedrez que cubre el planeta.
Aunque parezca totalmente descolgado, las FARC están en proceso de liberación de prisioneros, y extrañamente las acusaron de haber hecho detonar un coche-bomba, lo cual es totalmente contradictorio. Se me ocurre que en Colombia los grupos de poder quieren mantener el argumento para seguir introduciendo armamento, que en su debido momento no usarán contra las desvencijadas FARC sino contra algún otro gobierno suramericano, que ya sabemos cuál les apetecen más.

La invasión a Libia no les permitió expandir la guerra. Ahora están presionando a Siria para finalmente ir contra Irán, pero los locos del planeta, aquellos que aún vivían con harapos durante el esplendor romano, quieren provocar la Tercera Guerra Mundial, y Malvinas es "un formidable portaaviones" en el Atlántico Sur.

Mientras en Gran Bretaña le levantaron monumentos a Margaret Thatcher, por aquí es deporte nacional criticar a quienes no vieron otra alternativa que recuperar las islas por medio de las armas "para perpetuarse en el poder" y vuelven a citar este argumento ahora apuntando contra Cristina Kirchner.

Los que así opinan en ciertos sitios Web argentinos pareciera que pasean por el bosque y solamente les llama la atención los yuyitos que van pisando.

Luis Colombatto
www.patapedia.com.ar

Malvinas, Falvinas y la celada 2011

Los latinos somos amantes de la politiquería y en el café de la esquina resolvemos todo. Para opinar sobre el tema Malvinas se debe contar con un mínimo conocimiento histórico, desde la colonia francesa en 1764 y su devolución al gobierno español y por lo tanto su reconocimiento de soberanía, la expulsión de los ingleses de Port Egmont el 06-06-1770, el retiro voluntario inglés el 22-05-1774 luego que se calmaron los ánimos en Europa, la evacuación española el 13-02-1811 por el alzamiento patriota en Buenos Aires luego de 40 años de permanencia española en Puerto Luis-Puerto Soledad, la reasunción de soberanía –ahora argentina- el 06-11-1820, la asunción del Luis Vernet como gobernador de las islas el 30-08-1829, el poder de policía que éste ejerció ante la pesca clandestina de norteamericanos, y finalmente el asalto pirata británico el 02-01-1833 aprovechando el conflicto entre nuestro país y EE. UU.

Siglo y medio después, las relaciones binacionales estaban avanzando muy favorablemente, con acuerdo del 01-07-1971 mediante el cual se inició el desplazamiento de personas entre la República Argentina y las islas Malvinas, se facilitaron las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas y servicio marítimo de los isleños con nuestro país. A su vez el gobierno argentino quedó predispuesto a cooperar en los campos sanitario, educacional agrícola y técnico.

En estos años nuestro país envió especialistas para estudiar la biología isleña y construyó la única pista de aterrizaje que existió hasta 1982. Del lado británico se desarrolló la llamada Misión Shackleton, apellido del británico que arribó a las islas el 01-01-1976 para sondear el potencial pesquero, petrolero, etc. que podía haber en el área.

El día 14 se produjo la primera ruptura diplomática porque dicha expedición estuvo acompañada por un barco de guerra y a todas luces el gobierno británico no demostraba el menor interés por transferir las islas al poder argentino. El mismo día, El Consejo Jurídico de la OEA formuló una declaración reconociendo que la República Argentina tenía "inobjetables derechos de soberanía sobre las islas Malvinas; que la presencia de buques de guerra en aguas adyacentes a estados americanos, así como anuncios intimidatorios por parte de autoridades británicas constituyen amenazas a la paz y seguridad del continente, y que ello configura una 'conducta hostil' con el fin de acallar reclamaciones del gobierno argentino y obstruir el desarrollo de las negociaciones recomendadas por las Naciones Unidas".

Sólo un mes después (19-02-1976), el Ministerio de Defensa británico aprobó un informe acerca de las operaciones a seguir ante posible reacción armada argentina sobre Malvinas. Los militares del "Proceso" aún no estaban en el gobierno.

El 20-07-1976 se le entregó al gobierno británico el conocido Informe Shackleton, donde se recomendaba la investigación de hierro, petróleo y gas en un arco este-sur-oeste del archipiélago. A partir de entonces, el gobierno británico inició el proceso de reticencia a considerar los derechos históricos argentinos y el diálogo al respecto, si bien nuestro país continuó enlazando a los pobladores isleños con vuelos semanales desde y hasta Comodoro Rivadavia (avión Fokker F-28 desde el 17-05-1978).

Desde entonces y hasta concluida la guerra de 1982, decir gobierno británico no era lo mismo que decir Margaret Thatcher. Por ejemplo, el 21-11-1980 viajó a Malvinas el vicecanciller británico Nicholas Ridley para convencer a los isleños que aceptaran la transferencia gradual de soberanía hacia la República Argentina, quien diez días después fue ridiculizado en la Cámara de los Comunes por parlamentarios relacionados con la Falkland Islands Company. Entonces los isleños preferían ser ciudadanos argentinos más que británicos históricamente despreciados.

El 30-06-1981, en reunión del Foreign Office, el gobierno británico analizó la posibilidad de preparar una planificación contingente para la defensa y desarrollo de las Malvinas "en el caso que la República Argentina las invada con fuerzas militares". A la fecha, el gobierno militar de Casa Rosada aún no había evaluado seriamente esta acción extrema. Atención a la prioridad entre gobiernos.

El día 9 de julio, la Comisión Conjunta de Inteligencia británica ya evaluaba que la tensión provocada con la República Argentina podría provocar que ésta efectuara acciones de presión diplomática, la ocupación de lejanas islas (Sandwich del Sur, etc.), algún punto lejano de Port Stanley dentro de Malvinas, o en el peor de los casos "una invasión completa sobre las Islas Malvinas".

El 14-09-1981, en reunión conjunta del Foreign Office y la cartera de Defensa británica se aprobó formalmente la recuperación del archipiélago luego de concretada una operación armada argentina. Quede claro que aún faltaba medio año para que el gobierno argentino concretara estas acciones.

El 31-12-1981, el gobernador británico en Malvinas -Rex Hunt-, pretendió iniciar acciones contra el empresario Davidoff que estaba por desmantelar una factoría -con conocimiento detallado de la Embajada Británica en Buenos Aires- en la isla San Pedro (Georgias del Sur), pero se le prohibió actuar porque "provocaría un incidente más serio, el cual podría escalar a puntos imprevistos". O sea que el gobierno británico aún no estaba listo para manejar la guerra que estaba armando desde el 30-06-1981, y sí accionó contra Davidoff dos meses después.

Fue recién el 12-01-1982 cuando la Junta Militar argentina trató "la planificación militar del caso Malvinas como acción alternativa, en caso de fracasar la solución negociada con Gran Bretaña y teniendo siempre el propósito de lograr el objetivo político a través de un acuerdo".

Finalmente, desde el punto de vista diplomático, los días 26 y 27-01-1982 se efectuaron conversaciones bilaterales en Nueva York con respecto a la cuestión Malvinas, demostrándose la nula intención británica por arribar al tema soberanía, puntapié inicial para que el gobierno argentino optara entonces por la operación militar.

Para irritar más aún al gobierno argentino, pocos días después el gobierno británico emitió cuatro series de estampillas para la correspondencia con las islas Malvinas. En una de ellas figura el escudo que los británicos atribuyen a esos territorios usurpados, imágenes de la recién constituida pareja real y la inscripción "Falkland Islands Dependencies".

El diario La Nación dijo en su edición del jueves 11-02-1982 que "...la emisión es absolutamente inoportuna, pues aparece cuando nos hallamos en un proceso de negociación sobre la soberanía, de acuerdo con lo aprobado y ordenado por la Asamblea General de las Naciones Unidas".

Para tentar más al gobierno argentino, el 08-03-1982 llegó al país el subsecretario de Estado de EE. UU. (Thomas O. Enders), quien confesó al presidente Leopoldo Galtieri y al canciller Nicanor Costa Méndez, que a su país no le interesaba el caso Malvinas y que la posición de su país en este asunto era "hands off" (manos afuera).

El resto de la historia es medianamente conocida por todos: los británicos tomaron el ingreso de Davidoff como invasión de territorio, asaltaron la oficina de LADE en Port Stanley y el 02-04-1982 se produjo la recuperación de las islas por parte de nuestras Fuerzas Armadas con el objetivo de luego negociar. Británicos y norteamericanos se asociaron en el ataque armado y los países miembros de la OTAN embargaron las compras de armas para que nuestro país no pudiera defenderse.

Eso pasó en 1982, pasó en 2011 contra Libia y está pasando ahora contra Siria.

Estos locos del planeta, ahora están fabricando también una zona "caliente" en el Atlántico Sur, nuevamente con argumentos domésticos. En 1982 fue el ingreso del empresario Davidoff y ahora custodiar una avioneta particular con aviones de guerra, además del arribo del príncipe-piloto junto con un barco de guerra y un submarino.

Como en 1982, el gobierno norteamericano está dando la imagen de amigo con la Casa Rosada y en lugar de escribir Falklands, escribe Malvinas, a la par que CNN le está dando excesiva cobertura a los actuales roces diplomáticos y Cameron nos provoca con el apelativo de "colonialistas".
Entonces, no es casual que nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner diga una y otra vez que Suramérica es zona de paz y que a las provocaciones no vamos a responder con soluciones armamentistas. Estamos en momentos que la mejor acción es evitar provocaciones, oficiales, oficiosas y hasta civiles, porque los piratas históricos se van a agarrar de cualquier excusa para generar acciones armadas en el Atlántico Sur y expulsar de la Antártida a quienes no les simpaticen.

Algunos opinan en los medios sobre los peones que se mueven de un lado y del otro, pero no atinan a ver el tablero de ajedrez que cubre el planeta.
Aunque parezca totalmente descolgado, las FARC están en proceso de liberación de prisioneros, y extrañamente las acusaron de haber hecho detonar un coche-bomba, lo cual es totalmente contradictorio. Se me ocurre que en Colombia los grupos de poder quieren mantener el argumento para seguir introduciendo armamento, que en su debido momento no usarán contra las desvencijadas FARC sino contra algún otro gobierno suramericano, que ya sabemos cuál les apetecen más.

La invasión a Libia no les permitió expandir la guerra. Ahora están presionando a Siria para finalmente ir contra Irán, pero los locos del planeta, aquellos que aún vivían con harapos durante el esplendor romano, quieren provocar la Tercera Guerra Mundial, y Malvinas es "un formidable portaaviones" en el Atlántico Sur.

Mientras en Gran Bretaña le levantaron monumentos a Margaret Thatcher, por aquí es deporte nacional criticar a quienes no vieron otra alternativa que recuperar las islas por medio de las armas "para perpetuarse en el poder" y vuelven a citar este argumento ahora apuntando contra Cristina Kirchner.

Los que así opinan en ciertos sitios Web argentinos pareciera que pasean por el bosque y solamente les llama la atención los yuyitos que van pisando.

Luis Colombatto
www.patapedia.com.ar

Malvinas, Falvinas y la celada 2011

Los latinos somos amantes de la politiquería y en el café de la esquina resolvemos todo. Para opinar sobre el tema Malvinas se debe contar con un mínimo conocimiento histórico, desde la colonia francesa en 1764 y su devolución al gobierno español y por lo tanto su reconocimiento de soberanía, la expulsión de los ingleses de Port Egmont el 06-06-1770, el retiro voluntario inglés el 22-05-1774 luego que se calmaron los ánimos en Europa, la evacuación española el 13-02-1811 por el alzamiento patriota en Buenos Aires luego de 40 años de permanencia española en Puerto Luis-Puerto Soledad, la reasunción de soberanía –ahora argentina- el 06-11-1820, la asunción del Luis Vernet como gobernador de las islas el 30-08-1829, el poder de policía que éste ejerció ante la pesca clandestina de norteamericanos, y finalmente el asalto pirata británico el 02-01-1833 aprovechando el conflicto entre nuestro país y EE. UU.

Siglo y medio después, las relaciones binacionales estaban avanzando muy favorablemente, con acuerdo del 01-07-1971 mediante el cual se inició el desplazamiento de personas entre la República Argentina y las islas Malvinas, se facilitaron las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas y servicio marítimo de los isleños con nuestro país. A su vez el gobierno argentino quedó predispuesto a cooperar en los campos sanitario, educacional agrícola y técnico.

En estos años nuestro país envió especialistas para estudiar la biología isleña y construyó la única pista de aterrizaje que existió hasta 1982. Del lado británico se desarrolló la llamada Misión Shackleton, apellido del británico que arribó a las islas el 01-01-1976 para sondear el potencial pesquero, petrolero, etc. que podía haber en el área.

El día 14 se produjo la primera ruptura diplomática porque dicha expedición estuvo acompañada por un barco de guerra y a todas luces el gobierno británico no demostraba el menor interés por transferir las islas al poder argentino. El mismo día, El Consejo Jurídico de la OEA formuló una declaración reconociendo que la República Argentina tenía "inobjetables derechos de soberanía sobre las islas Malvinas; que la presencia de buques de guerra en aguas adyacentes a estados americanos, así como anuncios intimidatorios por parte de autoridades británicas constituyen amenazas a la paz y seguridad del continente, y que ello configura una 'conducta hostil' con el fin de acallar reclamaciones del gobierno argentino y obstruir el desarrollo de las negociaciones recomendadas por las Naciones Unidas".

Sólo un mes después (19-02-1976), el Ministerio de Defensa británico aprobó un informe acerca de las operaciones a seguir ante posible reacción armada argentina sobre Malvinas. Los militares del "Proceso" aún no estaban en el gobierno.

El 20-07-1976 se le entregó al gobierno británico el conocido Informe Shackleton, donde se recomendaba la investigación de hierro, petróleo y gas en un arco este-sur-oeste del archipiélago. A partir de entonces, el gobierno británico inició el proceso de reticencia a considerar los derechos históricos argentinos y el diálogo al respecto, si bien nuestro país continuó enlazando a los pobladores isleños con vuelos semanales desde y hasta Comodoro Rivadavia (avión Fokker F-28 desde el 17-05-1978).

Desde entonces y hasta concluida la guerra de 1982, decir gobierno británico no era lo mismo que decir Margaret Thatcher. Por ejemplo, el 21-11-1980 viajó a Malvinas el vicecanciller británico Nicholas Ridley para convencer a los isleños que aceptaran la transferencia gradual de soberanía hacia la República Argentina, quien diez días después fue ridiculizado en la Cámara de los Comunes por parlamentarios relacionados con la Falkland Islands Company. Entonces los isleños preferían ser ciudadanos argentinos más que británicos históricamente despreciados.

El 30-06-1981, en reunión del Foreign Office, el gobierno británico analizó la posibilidad de preparar una planificación contingente para la defensa y desarrollo de las Malvinas "en el caso que la República Argentina las invada con fuerzas militares". A la fecha, el gobierno militar de Casa Rosada aún no había evaluado seriamente esta acción extrema. Atención a la prioridad entre gobiernos.

El día 9 de julio, la Comisión Conjunta de Inteligencia británica ya evaluaba que la tensión provocada con la República Argentina podría provocar que ésta efectuara acciones de presión diplomática, la ocupación de lejanas islas (Sandwich del Sur, etc.), algún punto lejano de Port Stanley dentro de Malvinas, o en el peor de los casos "una invasión completa sobre las Islas Malvinas".

El 14-09-1981, en reunión conjunta del Foreign Office y la cartera de Defensa británica se aprobó formalmente la recuperación del archipiélago luego de concretada una operación armada argentina. Quede claro que aún faltaba medio año para que el gobierno argentino concretara estas acciones.

El 31-12-1981, el gobernador británico en Malvinas -Rex Hunt-, pretendió iniciar acciones contra el empresario Davidoff que estaba por desmantelar una factoría -con conocimiento detallado de la Embajada Británica en Buenos Aires- en la isla San Pedro (Georgias del Sur), pero se le prohibió actuar porque "provocaría un incidente más serio, el cual podría escalar a puntos imprevistos". O sea que el gobierno británico aún no estaba listo para manejar la guerra que estaba armando desde el 30-06-1981, y sí accionó contra Davidoff dos meses después.

Fue recién el 12-01-1982 cuando la Junta Militar argentina trató "la planificación militar del caso Malvinas como acción alternativa, en caso de fracasar la solución negociada con Gran Bretaña y teniendo siempre el propósito de lograr el objetivo político a través de un acuerdo".

Finalmente, desde el punto de vista diplomático, los días 26 y 27-01-1982 se efectuaron conversaciones bilaterales en Nueva York con respecto a la cuestión Malvinas, demostrándose la nula intención británica por arribar al tema soberanía, puntapié inicial para que el gobierno argentino optara entonces por la operación militar.

Para irritar más aún al gobierno argentino, pocos días después el gobierno británico emitió cuatro series de estampillas para la correspondencia con las islas Malvinas. En una de ellas figura el escudo que los británicos atribuyen a esos territorios usurpados, imágenes de la recién constituida pareja real y la inscripción "Falkland Islands Dependencies".

El diario La Nación dijo en su edición del jueves 11-02-1982 que "...la emisión es absolutamente inoportuna, pues aparece cuando nos hallamos en un proceso de negociación sobre la soberanía, de acuerdo con lo aprobado y ordenado por la Asamblea General de las Naciones Unidas".

Para tentar más al gobierno argentino, el 08-03-1982 llegó al país el subsecretario de Estado de EE. UU. (Thomas O. Enders), quien confesó al presidente Leopoldo Galtieri y al canciller Nicanor Costa Méndez, que a su país no le interesaba el caso Malvinas y que la posición de su país en este asunto era "hands off" (manos afuera).

El resto de la historia es medianamente conocida por todos: los británicos tomaron el ingreso de Davidoff como invasión de territorio, asaltaron la oficina de LADE en Port Stanley y el 02-04-1982 se produjo la recuperación de las islas por parte de nuestras Fuerzas Armadas con el objetivo de luego negociar. Británicos y norteamericanos se asociaron en el ataque armado y los países miembros de la OTAN embargaron las compras de armas para que nuestro país no pudiera defenderse.

Eso pasó en 1982, pasó en 2011 contra Libia y está pasando ahora contra Siria.

Estos locos del planeta, ahora están fabricando también una zona "caliente" en el Atlántico Sur, nuevamente con argumentos domésticos. En 1982 fue el ingreso del empresario Davidoff y ahora custodiar una avioneta particular con aviones de guerra, además del arribo del príncipe-piloto junto con un barco de guerra y un submarino.

Como en 1982, el gobierno norteamericano está dando la imagen de amigo con la Casa Rosada y en lugar de escribir Falklands, escribe Malvinas, a la par que CNN le está dando excesiva cobertura a los actuales roces diplomáticos y Cameron nos provoca con el apelativo de "colonialistas".
Entonces, no es casual que nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner diga una y otra vez que Suramérica es zona de paz y que a las provocaciones no vamos a responder con soluciones armamentistas. Estamos en momentos que la mejor acción es evitar provocaciones, oficiales, oficiosas y hasta civiles, porque los piratas históricos se van a agarrar de cualquier excusa para generar acciones armadas en el Atlántico Sur y expulsar de la Antártida a quienes no les simpaticen.

Algunos opinan en los medios sobre los peones que se mueven de un lado y del otro, pero no atinan a ver el tablero de ajedrez que cubre el planeta.
Aunque parezca totalmente descolgado, las FARC están en proceso de liberación de prisioneros, y extrañamente las acusaron de haber hecho detonar un coche-bomba, lo cual es totalmente contradictorio. Se me ocurre que en Colombia los grupos de poder quieren mantener el argumento para seguir introduciendo armamento, que en su debido momento no usarán contra las desvencijadas FARC sino contra algún otro gobierno suramericano, que ya sabemos cuál les apetecen más.

La invasión a Libia no les permitió expandir la guerra. Ahora están presionando a Siria para finalmente ir contra Irán, pero los locos del planeta, aquellos que aún vivían con harapos durante el esplendor romano, quieren provocar la Tercera Guerra Mundial, y Malvinas es "un formidable portaaviones" en el Atlántico Sur.

Mientras en Gran Bretaña le levantaron monumentos a Margaret Thatcher, por aquí es deporte nacional criticar a quienes no vieron otra alternativa que recuperar las islas por medio de las armas "para perpetuarse en el poder" y vuelven a citar este argumento ahora apuntando contra Cristina Kirchner.

Los que así opinan en ciertos sitios Web argentinos pareciera que pasean por el bosque y solamente les llama la atención los yuyitos que van pisando.

Luis Colombatto
www.patapedia.com.ar

Los latinos somos amantes de la politiquería y en el café de la esquina resolvemos todo. Para opinar sobre el tema Malvinas se debe contar con un mínimo conocimiento histórico, desde la colonia francesa en 1764 y su devolución al gobierno español y por lo tanto su reconocimiento de soberanía, la expulsión de los ingleses de Port Egmont el 06-06-1770, el retiro voluntario inglés el 22-05-1774 luego que se calmaron los ánimos en Europa, la evacuación española el 13-02-1811 por el alzamiento patriota en Buenos Aires luego de 40 años de permanencia española en Puerto Luis-Puerto Soledad, la reasunción de soberanía –ahora argentina- el 06-11-1820, la asunción del Luis Vernet como gobernador de las islas el 30-08-1829, el poder de policía que éste ejerció ante la pesca clandestina de norteamericanos, y finalmente el asalto pirata británico el 02-01-1833 aprovechando el conflicto entre nuestro país y EE. UU.

Siglo y medio después, las relaciones binacionales estaban avanzando muy favorablemente, con acuerdo del 01-07-1971 mediante el cual se inició el desplazamiento de personas entre la República Argentina y las islas Malvinas, se facilitaron las comunicaciones postales, telegráficas y telefónicas y servicio marítimo de los isleños con nuestro país. A su vez el gobierno argentino quedó predispuesto a cooperar en los campos sanitario, educacional agrícola y técnico.

En estos años nuestro país envió especialistas para estudiar la biología isleña y construyó la única pista de aterrizaje que existió hasta 1982. Del lado británico se desarrolló la llamada Misión Shackleton, apellido del británico que arribó a las islas el 01-01-1976 para sondear el potencial pesquero, petrolero, etc. que podía haber en el área.

El día 14 se produjo la primera ruptura diplomática porque dicha expedición estuvo acompañada por un barco de guerra y a todas luces el gobierno británico no demostraba el menor interés por transferir las islas al poder argentino. El mismo día, El Consejo Jurídico de la OEA formuló una declaración reconociendo que la República Argentina tenía "inobjetables derechos de soberanía sobre las islas Malvinas; que la presencia de buques de guerra en aguas adyacentes a estados americanos, así como anuncios intimidatorios por parte de autoridades británicas constituyen amenazas a la paz y seguridad del continente, y que ello configura una 'conducta hostil' con el fin de acallar reclamaciones del gobierno argentino y obstruir el desarrollo de las negociaciones recomendadas por las Naciones Unidas".

Sólo un mes después (19-02-1976), el Ministerio de Defensa británico aprobó un informe acerca de las operaciones a seguir ante posible reacción armada argentina sobre Malvinas. Los militares del "Proceso" aún no estaban en el gobierno.

El 20-07-1976 se le entregó al gobierno británico el conocido Informe Shackleton, donde se recomendaba la investigación de hierro, petróleo y gas en un arco este-sur-oeste del archipiélago. A partir de entonces, el gobierno británico inició el proceso de reticencia a considerar los derechos históricos argentinos y el diálogo al respecto, si bien nuestro país continuó enlazando a los pobladores isleños con vuelos semanales desde y hasta Comodoro Rivadavia (avión Fokker F-28 desde el 17-05-1978).

Desde entonces y hasta concluida la guerra de 1982, decir gobierno británico no era lo mismo que decir Margaret Thatcher. Por ejemplo, el 21-11-1980 viajó a Malvinas el vicecanciller británico Nicholas Ridley para convencer a los isleños que aceptaran la transferencia gradual de soberanía hacia la República Argentina, quien diez días después fue ridiculizado en la Cámara de los Comunes por parlamentarios relacionados con la Falkland Islands Company. Entonces los isleños preferían ser ciudadanos argentinos más que británicos históricamente despreciados.

El 30-06-1981, en reunión del Foreign Office, el gobierno británico analizó la posibilidad de preparar una planificación contingente para la defensa y desarrollo de las Malvinas "en el caso que la República Argentina las invada con fuerzas militares". A la fecha, el gobierno militar de Casa Rosada aún no había evaluado seriamente esta acción extrema. Atención a la prioridad entre gobiernos.

El día 9 de julio, la Comisión Conjunta de Inteligencia británica ya evaluaba que la tensión provocada con la República Argentina podría provocar que ésta efectuara acciones de presión diplomática, la ocupación de lejanas islas (Sandwich del Sur, etc.), algún punto lejano de Port Stanley dentro de Malvinas, o en el peor de los casos "una invasión completa sobre las Islas Malvinas".

El 14-09-1981, en reunión conjunta del Foreign Office y la cartera de Defensa británica se aprobó formalmente la recuperación del archipiélago luego de concretada una operación armada argentina. Quede claro que aún faltaba medio año para que el gobierno argentino concretara estas acciones.

El 31-12-1981, el gobernador británico en Malvinas -Rex Hunt-, pretendió iniciar acciones contra el empresario Davidoff que estaba por desmantelar una factoría -con conocimiento detallado de la Embajada Británica en Buenos Aires- en la isla San Pedro (Georgias del Sur), pero se le prohibió actuar porque "provocaría un incidente más serio, el cual podría escalar a puntos imprevistos". O sea que el gobierno británico aún no estaba listo para manejar la guerra que estaba armando desde el 30-06-1981, y sí accionó contra Davidoff dos meses después.

Fue recién el 12-01-1982 cuando la Junta Militar argentina trató "la planificación militar del caso Malvinas como acción alternativa, en caso de fracasar la solución negociada con Gran Bretaña y teniendo siempre el propósito de lograr el objetivo político a través de un acuerdo".

Finalmente, desde el punto de vista diplomático, los días 26 y 27-01-1982 se efectuaron conversaciones bilaterales en Nueva York con respecto a la cuestión Malvinas, demostrándose la nula intención británica por arribar al tema soberanía, puntapié inicial para que el gobierno argentino optara entonces por la operación militar.

Para irritar más aún al gobierno argentino, pocos días después el gobierno británico emitió cuatro series de estampillas para la correspondencia con las islas Malvinas. En una de ellas figura el escudo que los británicos atribuyen a esos territorios usurpados, imágenes de la recién constituida pareja real y la inscripción "Falkland Islands Dependencies".

El diario La Nación dijo en su edición del jueves 11-02-1982 que "...la emisión es absolutamente inoportuna, pues aparece cuando nos hallamos en un proceso de negociación sobre la soberanía, de acuerdo con lo aprobado y ordenado por la Asamblea General de las Naciones Unidas".

Para tentar más al gobierno argentino, el 08-03-1982 llegó al país el subsecretario de Estado de EE. UU. (Thomas O. Enders), quien confesó al presidente Leopoldo Galtieri y al canciller Nicanor Costa Méndez, que a su país no le interesaba el caso Malvinas y que la posición de su país en este asunto era "hands off" (manos afuera).

El resto de la historia es medianamente conocida por todos: los británicos tomaron el ingreso de Davidoff como invasión de territorio, asaltaron la oficina de LADE en Port Stanley y el 02-04-1982 se produjo la recuperación de las islas por parte de nuestras Fuerzas Armadas con el objetivo de luego negociar. Británicos y norteamericanos se asociaron en el ataque armado y los países miembros de la OTAN embargaron las compras de armas para que nuestro país no pudiera defenderse.

Eso pasó en 1982, pasó en 2011 contra Libia y está pasando ahora contra Siria.

Estos locos del planeta, ahora están fabricando también una zona "caliente" en el Atlántico Sur, nuevamente con argumentos domésticos. En 1982 fue el ingreso del empresario Davidoff y ahora custodiar una avioneta particular con aviones de guerra, además del arribo del príncipe-piloto junto con un barco de guerra y un submarino.

Como en 1982, el gobierno norteamericano está dando la imagen de amigo con la Casa Rosada y en lugar de escribir Falklands, escribe Malvinas, a la par que CNN le está dando excesiva cobertura a los actuales roces diplomáticos y Cameron nos provoca con el apelativo de "colonialistas".
Entonces, no es casual que nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner diga una y otra vez que Suramérica es zona de paz y que a las provocaciones no vamos a responder con soluciones armamentistas. Estamos en momentos que la mejor acción es evitar provocaciones, oficiales, oficiosas y hasta civiles, porque los piratas históricos se van a agarrar de cualquier excusa para generar acciones armadas en el Atlántico Sur y expulsar de la Antártida a quienes no les simpaticen.

Algunos opinan en los medios sobre los peones que se mueven de un lado y del otro, pero no atinan a ver el tablero de ajedrez que cubre el planeta.
Aunque parezca totalmente descolgado, las FARC están en proceso de liberación de prisioneros, y extrañamente las acusaron de haber hecho detonar un coche-bomba, lo cual es totalmente contradictorio. Se me ocurre que en Colombia los grupos de poder quieren mantener el argumento para seguir introduciendo armamento, que en su debido momento no usarán contra las desvencijadas FARC sino contra algún otro gobierno suramericano, que ya sabemos cuál les apetecen más.

La invasión a Libia no les permitió expandir la guerra. Ahora están presionando a Siria para finalmente ir contra Irán, pero los locos del planeta, aquellos que aún vivían con harapos durante el esplendor romano, quieren provocar la Tercera Guerra Mundial, y Malvinas es "un formidable portaaviones" en el Atlántico Sur.

Mientras en Gran Bretaña le levantaron monumentos a Margaret Thatcher, por aquí es deporte nacional criticar a quienes no vieron otra alternativa que recuperar las islas por medio de las armas "para perpetuarse en el poder" y vuelven a citar este argumento ahora apuntando contra Cristina Kirchner.

Los que así opinan en ciertos sitios Web argentinos pareciera que pasean por el bosque y solamente les llama la atención los yuyitos que van pisando.

Luis Colombatto
www.patapedia.com.ar