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Sáb19052012

Actualizado19.05.2012 (00:07)

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Señora Presidente… Rajoy no es “suertudo”

Por:Estela Sotelo
“La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ha calificado este lunes de «suertudo» al presidente español, Mariano Rajoy, porque, a pesar de las «rebajas de sueldos» y los «despidos masivos» en su país, los sindicatos españoles han evitado convocar una huelga general.
 Qué suertudos son los empresarios españoles, y el gobierno, que anuncian rebajas de sueldos, despidos masivos y que los dirigentes no están pensando a futuro alguna huelga general. Yo digo que algunos tienen mucha suerte», ha afirmado la presidenta argentina”.



Afirmar que un gobierno es “suertudo” lleva un mensaje implícito para los sindicatos argentinos, como un deseo de que en Argentina se emule, se copie el comportamiento creado aquí en España, donde, como se ve, los empresarios, los sindicatos y el mismo gobierno no se mueven por impulsos.

Parece, según se observa, si comparamos las dos sociedades una es impulsiva, se maneja por motivaciones propias, tal vez egoístas, y la otra es más reflexiva tomando las decisiones con más calma y ajustado a la realidad, considerando los pro y los contra, asumiendo de alguna manera las consecuencias de sus actos. Sobre todo en un momento muy crítico económico no sólo de España sino del conjunto de los países europeos.

Desde luego si mi análisis llegara hasta el punto de establecer que mientras los españoles presentan un comportamiento de gente más educada, los argentinos presentan lo contrario, y esto lleva a que la presidenta argentina exprese un deseo de extrapolar ese comportamiento en Argentina, envidiando la suerte de los españoles en general,

Yo me pregunto ¿es cuestión de suerte?  

España tiene suerte y ¿Argentina no?

Definir por parte de una  presidenta como un caso de suerte, pura suerte, no me parece serio.

Lo que cabría aquí es que desde la presidencia  pasando por todos los estamentos del tejido social argentino se hagan la pregunta pertinente: ¿por qué este comportamiento español? ¿Qué es lo que hace que el pueblo reaccione de esta manera y no cómo hubiese reaccionado en Argentina?

¿Necesitamos en Argentina una reacción equivalente?
¿Qué podemos hacer en ese sentido?
Realmente si es apetecible gobernar un pueblo más reflexivo, más estudioso de la situación, para luego tomar una decisión sopesándolo todo, lo que cabe es buscar las claves para entender cómo se llega a esto.  

Además haciendo una “pedagogía política” para los ciudadanos y no definir de entrada un comportamiento como dependiendo de la suerte, y por ende, que los diferente dirigentes sean unos “suertudos”
Porque claro si es una cuestión de pura suerte, ya se elimina, ya no cabe hacer pedagogía alguna.  

Como lo veo yo, la presidenta envidiando unos comportamientos que quisiera para sí, califica y define como una cuestión de mera suerte, desterrando, eliminado en una absoluta reducción, de forma absolutamente irreflexiva toda posibilidad de aplicar eso mismo que envidia, en Argentina- Ella misma lo desea y ella misma lo imposibilita, lo hace imposible de conseguir en su país.

Porque la presidenta debería haber guardado para sí ese comentario, porque la presidenta de haber hecho público ese comentario debería haberlo hecho desde la reflexión sin achacarlo a la simple suerte.
Porque si es sólo cuestión de suerte “apaga y vámonos” ya que no hay nada que hacer.

Estos comentarios irreflexivos son los que contribuyen al “status quo” argentino, porque si la presidenta es irreflexiva no puede aspirar a que su pueblo no lo sea.


“Barbarismo, según el punto de vista normativo reflejado en el Diccionario de la lengua española (DRAE) de la Real Academia Española(RAE), «es una incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios». El concepto de barbarismo puede también incluir extranjerismos no incorporados totalmente al idioma; se trata de un caso particular de barbarismo en su primera acepción.
Los barbarismos pueden ser prosódicos, morfológicos y sintácticos, según afecten a la prosodia, morfología o sintaxis.
Los barbarismos acaban a veces siendo aceptados por los órganos reguladores normativos, ya que su uso se generaliza a todos los registros e incluso a la literatura”.

Por cierto, señora presidenta: “suertudo”, es un barbarismo, aunque finalmente sea aceptado, sigue siendo más educado, más elegante el no utilizarlo.  Con las palabras correctas igual se entendería el mensaje.

Desde aquí, animo a la señora presidenta a reflexionar más lo que dice, y a utilizar mejor los vocablos de nuestra querida lengua. Educando siempre al pueblo, porque así es cómo habrá alguna posibilidad de cambio.  Achacar a la suerte los comportamientos correctos, eliminando toda posibilidad de emulación  y no educar desde el lenguaje es contribuir a que las cosas sigan igual que como están. Por lo que no es posible salir de ese bucle y tampoco es posible salir, manteniendo la “pescadilla que se muerde la cola”, dicho muy español que grafica un círculo vicioso.

Desde luego después de este análisis, parafraseando, no puedo hacer caso al pedido de “no llores por mi Argentina” porque por tí, Argentina, sigo llorando.