Cristina empezó a patinar. Rattembach había proscripto a Perón y se emocionó porque hablaron a favor de las mineras
Hay momentos en que sale todo bien y todos festejan cualquier expresión o circunstancia. Esos momentos parecen eternos y permanentes. Los coros de obsecuencia y los silencios por temor a la represalia, hacen lo suyo. Hay otros momentos en que; producto de los silencios temerosos y la sensación de inmortalidad política, las cosas comienzan a salir mal y los errores se amontonan. A eso habrá que sumarle la percepción de debilidad que; otros que sentían que el proceso político se continuaría por siempre, sienten que la inmortalidad terminó y, como suele suceder con los oportunistas y pusilánimes, suelen ser los primeros que comienzan a defeccionar.
Toda la Argentina escuchó o leyó, por lo menos la argentina informada, que el General Rattembach era un ejemplo del ejército sanmartiniano. No pasaron más de 48 para que el archivo periodístico funcionara y se descubriera que ese mismo General era uno de los que proscribió a Perón, al Partido Justicialista y que identificó a Perón como el “tirano prófugo”. La fuente no es muy discutible que veamos. Es el propio Boletín oficial fechado el 10 de abril de 1963 donde se publica el Decreto-Ley Nº 2713.
Lo que tal vez no recordaba la mandataria o nadie se lo quiso o se animo a recordar era que Rattenbach, siendo secretario de Guerra del gobierno de facto de José María Guido, firmó el decreto-ley que reimpulsó la proscripción del peronismo.
"El orgullo que tenemos los argentinos de haber tenido generales como el General Rattenbach, un verdadero hijo del ejército sanmartiniano, que debe haber elaborado y analizado con mucho dolor el Informe", señaló la Presidenta para luego agregar: "Democracia que es nada más y nada menos que los gobiernos que surgen de la voluntad popular, expresados a través del voto libre y sin proscripciones".
A veces, la historia (o los intentos de historiografía) vienen cargados de ironía. El Decreto-Ley Nº 2713 con fecha del 10 de abril de 1963, publicado en el Boletín Oficial siete días después, critica, prohíbe y castiga con dureza la "presencia y actividades de las fuerzas antidemocráticas peronistas". Esta norma está firmada por el presidente José María Guido y Benjamín Rattenbach, junto a otros secretarios y ministros.
Nada desmerece los más cercanos logros en pos de la democracia de Rattenbach, pero cierto es que según consta en los registros, sus anteriores acciones distan de la imagen descripta bajo los conceptos de "memoria, verdad y justicia". Ese sea quizás el problema de mirar la Historia como una fotografía, estática y fundamentalista y no como una película donde los hombres y mujeres transcurrieron sus vidas en contextos no siempre claros y muchas veces plagados por información con más carácter de propaganda que de reflejo de la realidad integral.
El decreto-ley expresaba en su considerando que las restricciones al peronismo "pasan a ser efectivas en salvaguardia del patrimonio moral e institucional del país, deben aplicarse en forma permanente". En este sentido, el artículo 1º establecía que "quedan sujetos a penalidades quienes hicieren de palabra o por escrito la apología del tirano prófugo o del régimen peronista o del partido aún cuando no mediare la existencia de una finalidad de afirmación ideológica o de propaganda peronista".
Por aquellos meses, el país se encontraba bajo la administración de Guido, quien en realidad respondía a los intereses del golpista General Juan Carlos Onganía, entre otros militares.
Como consecuencia de esta nueva y aggiornada proscripción del peronismo y de la figura de Juan Domingo Perón (la primera fue a través del decreto-ley 4161/56), en 1963 resultó elegido presidente Arturo Illia de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). El Peronismo estaba proscripto.
El otro error Presidencial fue aplaudir a un supuesto trabajador del llano que apoyó la minería y que resulto ser un dirigente Justicialista
El hecho se sucedió durante un raro diálogo por videoconferencia con un “obrero” de Cementos Avellaneda que mencionó el conflicto en Belén, que terminó en desalojo.
Armando Domínguez, rebautizado por Amado Boudou y Cristina como "Antonio", le agradecía en teleconferencia a la mandataria por la inauguración de una nueva fábrica, pero repentinamente mencionó el conflicto de una minera en Catamarca (que terminó hace 5 días con la detención de decenas de ambientalistas).
"Los trabajadores mineros queremos trabajar y en paz y no que cuatro o cinco ambientalistas corten la ruta", señaló Domínguez y recibió un sorprendido aplauso de la Presidenta.
Cristina tomó la palabra y sonriente expresó: "Podríamos decir vox populi vox dei". Y añadió: "Sos un trabajador que defiende sus fuentes de trabajo".
Luego la Presidenta expresó que sobre ese tema "tenemos que dar una discusión en serio".
"Tenemos que exigir calidad ambiental pero también responsabilidad en las cosas que se plantean", dijo y agregó: "Me gusta mucho escuchar todas las posiciones y cuidar el medio ambiente".
En otra intervención, Domínguez defendió directamente a la minería y brindó cifras sobre puestos de trabajo, y hasta agradeció la gestión del gobernador José Luis Gioja. Sonriente, Cristina le dijo: "A vos no te van acusar de ser de hombre de la Barrick; no tenés pinta de ser hombre de la Barrick".
¿Nadie le había dicho a la Presidenta que; "Antonio", su aplaudido trabajador, era Armando Antonio Domínguez, dirigente del Justicialismo, dirigente sindical peronista y había ocupado el cargo del Presidente del Partido Justicialista de Olavarría? Parece que no y si lo sabía no le importó.
La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner había expresado… "Antonio, vos no sos dirigente político, sos un trabajador que defiende su lugar de trabajo". Sin embargo, Domínguez forma parte del secretariado general de AOMA (Asociación Obrera Minera Argentina) de Olavarría desde hace 19 años y fue el interventor en la seccional de San Juan durante alrededor de un año. Además, fue presidente del PJ de Olavarría. En una entrevista, cuenta que tiene más de treinta años de militancia.
Con ropa de trabajo y un casco amarillo, “Antonio” despotricó contra los ambientalistas que cortaron la ruta en Catamarca y que fueron reprimidos por la policía provincial y la Gendarmería Nacional. "Los trabajadores mineros queremos trabajar en paz. Y no que cuatro o cinco pseudo ambientalistas nos corten la ruta", reclamó.
En otra intervención, Domínguez defendió directamente la minería y brindó cifras sobre puestos de trabajo, y hasta agradeció la gestión del gobernador José Luis Gioja (con quien en el pasado había posado en actos políticos). Sonriente, Cristina le dijo: "A vos no te van acusar de ser de hombre de la Barrick; no tenés pinta de ser hombre de la Barrick".
Otro error… Domínguez había sido justamente, fue quien negoció los salarios de los mineros con la Barrick Gold. El año pasado cerró un acuerdo con la empresa por un incremento salarial de 34,5% para los trabajadores de la mina Veladero, en San Juan.















