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Sáb19052012

Actualizado19.05.2012 (00:07)

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Parlamentarismo mentiroso… ¿con destino de Presidencialismo y continuidad?

OK. Que se enojen los que creen que el equilibrio y su búsqueda es la nada amorfa. Nosotros los buscamos y varios de nuestros Colaboradores pueden y dan fe. Pero “equilibrio” no es pusilanimidad incolora. Lo que está sucediendo presume mayor democracia pero solo busca la remake eterna. Boudou y el Gobierno mienten y toman a todos por idiotas. Dicen, desdicen y corrigen como si cada palabra no fuera, en esos niveles, el producto de una meditada directiva.  

El sobre análisis ha beneficiado durante años al Gobierno, porque, en general, al final, hacen lo que siempre se ve venir desde el principio. Y lo que se ve venir es que Cristina Fernández no quiere dejar el poder. Y, probablemente el kirchnerismo que la rodea, menos aún. Sus propios destinos están de hecho atados a la continuidad. Y, con la excepción de Cristina Fernández no hay, a la vista por lo menos, continuidad con posibilidad electoral alguna.

Y Boudou sabe muy bien lo que hace porque es un soldado disciplinado de la Presidenta. Por un lado niega que el tema (Reforma Constitucional y Parlamentarismo) se haya y se esté analizando y por el otro afirma vía el oficialista Página 12 que…; “Ofende que nos monitoreen como la KGB”… “en los encuentros de militantes se discuten todos los temas” y que “no tienen que dar cuentas a nadie por ello”…. “Ni niego ni confirmo lo que se dice, porque no tengo que rendir cuentas. Me ofende que nos hagan monitoreos como si fueran la Stassi o la KGB sobre nuestras discusiones internas en una reunión en la que no participaba como vicepresidente sino como militante político”, sostuvo Boudou.

Claro, como si un Vicepresidente pudiera desdoblarse en una suerte de clonación política bi o tripolar a voluntad de la circunstancia.

Lo cierto es que el Parlamentarismo siempre fue concebido como un sistema político que se explica a si mismo a través del valor superlativo de las o la Cámara Legislativa (depende el país), para potenciar las políticas de consensos, disminuir los riesgos institucionales de las crisis políticas y profundizar los contenidos de los diálogos entre distintos y variados sectores.

Nada de esto es el caso de la Argentina. Todas las conductas políticas de quienes ahora presumen las ventajas del Parlamentarismo son claramente híper presidencialistas. Todas las legislaciones que se promovieron desde que el kirchnerismo obtuvo el control de las cámaras, tienden a centralizar la capacidad ejecutiva de la Presidenta. Los Decretos de Necesidad y Urgencia se multiplican como polen en primavera. La confección de los Presupuestos anuales se calcula en menos para disponer de mayor discrecionalidad ejecutiva para el uso del dinero.

¿Cómo imaginar en este contexto que el Parlamentarismo que se pretende no sea solo un instrumento diseñado, para la continuidad de la Presidenta (similar a lo que hiciera Putin en Rusia) y / o de alguien que no pudiendo obtener los votos por la vía directa, acceda al poder por la vía de la disciplina partidaria?

Como dice Ignacio Fidanza… “El kirchnerismo venía sufriendo los síntomas propios de toda fuerza sin sucesor: pérdida progresiva de poder, internas y falta de rumbo. La instalación de la épica del tercer mandato de Cristina más que el despliegue de una fuerza hegemónica es un recurso básico de supervivencia política.”

“Y como la puja por la sucesión de Cristina ya está instalada, es de manual la respuesta que ensaya el kirchnerismo: proponer que Cristina se suceda a si misma. Pero la jugada tiene un objetivo mucho más cercano que el objetivo que declara: garantizar la gobernabilidad.”

A Fidanza no le falta razón. Solo que; quizás, la gobernabilidad es el corto plazo inmediato y la pretensión de Reforma Constitucional, parlamentarismo y continuidad, es el mediano plazo decidido

Y Fidanza, un periodista muy inteligente, que conoce muy bien la profunda matriz del peronismo señala… “un gobierno que tiene fecha de vencimiento es un gobierno más débil que aquel que puede proyectar su permanencia en el poder.Y aquí regresamos a la naturaleza peronista: su resistencia a elaborar un relevo en el liderazgo dentro de la propia fuerza –no la propia familia-. Es esa marca indeleble que legó Perón al dejar a su mujer como sucesora, una de las grandes taras históricas de este movimiento, que se empeña en repetir.”

El problema, o no seguramente para el kirchnerismo es que; como una vez escribieron… sienten que son “una fase superior del peronismo” y así, piensan más en su propia continuidad que en la que el Peronismo como fuerza política precise, desee o someta a la voluntad popular. El kirchnerismo probablemente sienta que un sucesor peronista que no sea del núcleo duro del kirchnerismo, podrá ser bueno para el PJ pero será un “verdugo” para ellos. O, como dice Fidanza… “Aquel que comenzará a brillar con la misma intensidad que se apagara la luz propia”… “La democracias más consolidadas, los partidos más sólidos, logran superar ese trance, siempre incómodo, siempre difícil, en el que suele aflorar lo demasiado humano”.

Lula, Michelle Bachelet, no tuvieron problemas con esta disyuntiva humana. Chávez la sufre y pareciera que Cristina Fernández también. Sus palabras hablan de desapego al Poder. Sus gestos, sus pontificias advocaciones, su gestualidad, la apelación al mito de EL, su negación al debate, su comunicación sin aceptación de preguntas; todo su estilo, habla de un matriarcado que pretende auto heredarse hasta tanto encuentre el camino confiable de su sucesión.   

Porque Daniel Scioli espera tranquilo el tiempo de su sucesión y / o de su compulsa con un Macri y / o un Binner que le permita medir su poder electoral más allá de Buenos Aires. Pero, ninguno de estos es tolerable de digerir para la construcción del estilo kirchnerista.

En poco tiempo más, el país todo sabrá si Scioli es débil a las presiones del cristikirchnerismo o fue un hábil estratega que supuso que hay que tener más valor para aguantar y esperar el triunfo por el agotamiento del o la adversaria que salir a buscarlo.

Macri es otra cosa, una suerte de intermedio entre Cristina y Scioli. Un hombre que sale a buscar el poder pero que al mismo tiempo tiene la inteligencia de esperar sin ceder. Mucho más dialoguista que Cristina y menos que Scioli. Pero ambos se parecen más que lo que se diferencian. Binner, tiene sus meritos. Pero es más el producto secundario de una buena administración, combinado con la ausencia de un Radicalismo que no supera su crisis, que de un fenómeno político con destino Presidencial.

Quizás Zaffaroni tenga razón cuando afirma que… “Tarde o temprano vamos a pasar a un sistema parlamentario porque permite superar las crisis más fácilmente y con menos trauma que el presidencialismo”. El tema es que el Parlamentarismo fue siempre una decisión para crear gobernabilidad donde las crisis amenazaban la estabilidad democrática y nunca un instrumento para disfrazar continuidades.

John Fitzgerald Kennedy dijo… “En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él.”

Lic. Rodolfo Patricio Florido
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