Los miedos de decir las cosas como son… o pueden siquiera ser
Últimamente han sucedido cosas que le llama la atención a todo el país pero que disfrazamos de pudor para, supuestamente, no ofender los humanos dolores de los afectados.En realidad, tengo miedo. Supongo y muchos suponemos que nos caerán agresiones, persecuciones, perversos armados, falsas imputaciones y, aún, cuando llega el tiempo de la justicia, las disculpas nunca llegan o llegan de la mano de las compensaciones económicas a las dignidades y a las familias dañadas… No alcanzan.
Este Gobierno ha sabido estereotipar a cualquiera según le sirva a sus intereses. Transforma vulgares extorsionadores en conciencia social y a todo setentista en luchador social aunque la sangre haya manchado sus manos y destruido familias. También transforma a cualquier opositor en fascista, colaboracionista o simplemente instala la sospecha para que luego el miedo o los prejuicios mellen los verdaderos análisis.
Del cajón cerrado del ex Presidente no se puede hablar. Sea por que hace a la construcción del mito o sea por el motivo que sea. Ninguna explicación hubo y ninguna explicación habrá.
Ahora, solo hay que informarse por que a la Presidenta la operaron de un cáncer que no fue y le extirparon, muy probablemente de manera innecesaria, la glándula tiroidea, completa. Tres días de silencio comienzan a explicarse.
Aquellas palabras de la Presidenta de que competiría con Chávez para presidir la liga de Presidentes que lucharon y vencieron el Cáncer, no debemos recordarlas, porque la memoria del pasado puede incomodar el presente y condicionar el futuro. Tampoco debemos preguntar ni preguntarnos como pudo, un supuesto “falso positivo” que solo alcanza al 2% del universo total de las biopsias, transformarse en boca del vocero presidencial y de la propia Presidenta, en Cáncer. Tampoco debemos preguntarnos como no hicieron una contraprueba (como sí, mandaron a hacer, los profesionales del Hospital Austral). Porque de esto, nadie explicó nada.
Por supuesto que está bueno y toda persona bien nacida debe alegrarse de que la Presidenta no tenga Cáncer. Claro que también todos tienen ahora el derecho adquirido, aunque no se pueda ejercer, de conocer si todo esto fue un gran error o puede haber transitado algún camino de cálculo político. Pero para esto, no hay comunicado. Ni una sola línea expresa alguna explicación para un país y una parte del mundo que estuvo en vilo esperando conocer cuan agresivo era un cáncer que término siendo un “adenoma folicular”. Solo unas palabras, tres días después…, “el falso positivo está dentro del 2% de error”. Luego, 24 horas después dan los nombres de los dos profesionales médicos pertenecientes a una Institución Privada (Diagnóstico Maipú), afiliada a la Facultad de Medicina, que firman el resultado de la biopsia que luego fuera contradicha por los resultados de la intervención y las dos biopsias que se hicieran.
Seguramente habrá algún vocero informal que salga a expresar algo así como… “quien puede ser tan canalla y bastardo como para pensar que alguien pueda jugar con cosas como estas”… y claro, nadie podrá entonces especular con nada, porque la especulación solo le cabe al poder central. Duplicará la apuesta verbal y luego de dichos como ese u otro parecido, el que opine sobre este ¿vodevil? será un bastardo o un canalla.
Porque el Poder puede transformar la pura especulación en un hecho; puede transformar el prejuicio en una acusación, puede instalar el miedo mientras expresa a viva voz que cualquiera puede decir lo que quiera. Detrás, caminarán funcionarios de distintos organismos públicos tratando de enloquecer a los libres pensadores o algún fiscal con futura vocación de Juez o algún Juez comprador de sexo, todos dedicados a tratar de que las palabras se midan, los pensamientos se acoten y el miedo, comience a transitar en las humanas pieles de quienes escribimos.
El Poeta inglés Aldous Huxley (fallecido en 1963) así se refirió a esa etapa de Europa en la cual los dos extremos ideológicos (el nazismo y el estalinismo) hicieron un culto del miedo, mientras por aquellos años se expresaban como únicos poseedores de la voluntad nacional y popular… decía Huxley: “El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.”
Debemos pensar mucho en esta prosa nacida al calor de una de las etapas más salvajes, criminales y violentas que la humanidad conociera. Dos extremos ideológicos, el nazismo y el comunismo estalinista, primero unidos y socios y luego separados y en conflicto, llevaron al mundo al paroxismo. Esta prosa de Huxley muestra el proceso mental que sufre quien se condiciona por el miedo.
Un tanto más optimista, pero no por eso menos certero fue el filósofo griego Epicteto de Frigia hace casi 2000 años… “No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo”.
En resumen, el periodismo y los ciudadanos tienen el derecho de opinar sobre estas situaciones que transitan, creados o casuales, caminos de oscuridad. El miedo, estará ahí, presente. Y, este, triunfa, cuando busca, en el camino de las excusas, encubrirse de las propias miserias que suelen agrandar lo que muchas veces el sistema solo induce, más que acciona.
Lic. Rodolfo Patricio Florido
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