La soja cayó 16%… pero mejor no hablemos… porque el “yuyo” es el corazón de la economía social
Impresiona observar como el dato quizás más significativo de nuestra vulnerabilidad económica, se sortea en el silencio. Ni siquiera la oposición, desdibujada en su mayoría en sus propias inconsistencias, se refiere a el. Y no se entiende el porque de tanto silencio. Todas, absolutamente todas las cuentas nacionales están atadas al calculo de ingresos por retenciones de esos números. Ninguna cuenta queda exenta. Planes sociales, subsidios a servicios de primera necesidad, salarios públicos, programas de obras, etc. Todos.
Mientras tanto, acopiadores de granos se resisten a vender a estos precios, corriendo el riesgo, por esperar eventuales aumentos, que las cosechas se encimen y se genere una sobreoferta que vuelva a tirar hacia abajo los precios.
En similar sentido u orientación, debe tenerse en cuenta que la cosecha 2011/2012, estará influenciada por el fenómeno climático conocido como “La Niña”, que suele promover la aparición de regímenes de lluvias inferiores a los normales en buena parte de las regiones productivas argentinas. O sea, que es probable que haya, además de la retracción de precios internacionales, menor disposición de volumen.
Así, en el mercado de granos de Chicago cedieron en todas las posiciones. La tonelada de la oleaginosa restó más de 3%, hasta u$s 449,01 por tonelada, con una pérdida de u$s 86 desde comienzos de mes.
En sólo un mes, el precio de la soja transitó desde los máximos del año hasta sus mínimos. La oleaginosa, el trigo y el maíz, cerraron con marcadas pérdidas este miércoles en el mercado de granos Chicago, por el avance favorable de la cosecha en la zona productora del centro-oeste de los Estados Unidos y los temores sobre la fortaleza de la actividad económica global.
La soja para entregar entre noviembre del 2011 y julio del 2012 bajó entre 39 y 41,25 centavos de dólar por bushel.
El economista jefe de la Sociedad Rural Argentina, Ernesto Ambrosetti, afirmó que “ante el escenario mundial con elevada incertidumbre acerca de cómo van a evolucionar las economías de las distintas regiones del mundo como los EEUU, la Unión Europea y China, los mercado de los commodities están bañados de una alta volatilidad”. Esto, aunque no se verbalice, significa que la expectativa es que haya mayores caídas y en consecuencia menores ingresos a las arcas nacionales.
“Diría que a futuro nadie duda que la demanda mundial seguirá creciendo en cuanto alimentos. Quizás la mejora mucho más lenta que lo esperado, pero habrá buenos precios por los próximos dos o tres años, a pesar de la volatilidad”, evaluó el economista de la SRA. Voluntarismo puro. Que haya más bocas que alimentar no significa que los precios suban. Algunas opiniones de este tipo pueden estar más direccionadas a tranquilizar u obtener mejor precio de rentas de los campos, que a reflejar la realidad. Sobretodo si la realidad incomoda los negocios.
Otros granos también cayeron fuerte en los últimos días. Los contratos futuros del trigo para entregar entre diciembre del 2011 y septiembre del 2012 bajaron entre 17,75 y 22,75 centavos de dólar por bushel. El contrato para diciembre de 2011 retrocedió 20,75 centavos, a u$s 6,375 por bushel (u$s 234,24 por tonelada)
El maíz para entregar entre diciembre del 2011 y septiembre del 2012 bajó entre 17,5 y 23,25 centavos de dólar por bushel. El contrato pactado para diciembre de 2011 retrocedió 23,25 centavos, a u$s 6,29 por bushel (u$s 247,62 por tonelada).
O sea, todos los commodities relacionados con la producción agraria están mostrando una tendencia a la disminución de sus precios para los próximos 6 meses.
Jorge Compagnucci, de Fénix Report indicó que “la caída de la soja preocupa a muchos, porque es nuestro sustento fiscal en cuanto a ingreso de divisas. La soja va a seguir cayendo, hoy (por ayer) lo hace 3,25 por ciento. Creemos que puedan retornar en el corto plazo a los precios de la crisis de 2008-2009, en torno a u$s 350 por tonelada”. Esto implicaría una caída de otro 20% o más en el corto/mediano plazo.
En la misma línea, desde la Bolsa de Comercio de Rosario, destacaron que "en el mercado de Chicago todos los futuros ajustaron con fuertes bajas, ante un escenario de grandes caídas en los mercados accionarios y de commodities de referencia internacional. La apreciación del dólar restó competitividad a los productos norteamericanos, que además reciben el estímulo negativo del clima favorable que se presenta para los trabajos de cosecha en maíz y soja en el medio oeste".
Los pronósticos meteorológicos se anuncian buenos para los próximos días en el centro de Estados Unidos, lo que debería asegurar una cosecha sostenida del maíz y la soja, que se inicia la semana próxima. "Eso tendrá una influencia negativa sobre los precios", subrayó Nelson, según AFP. Mayor producción en la etapa climática de los EEUU tiene el potencial de incrementar la caída de precios por la combinación de exceso de oferta y retracción de demanda.
Rosario, también con malas noticias
"En otra jornada de importantes pérdidas del mercado externo a futuro, los compradores locales se contagiaron del ánimo bajista y redujeron sus ofrecimientos por todos los productos que aquí se negocian", explicaron desde Rosario.
Así, tras once meses, "las ofertas por la soja disponible cayeron por debajo de los $ 1.200, reduciéndose en $35 respecto de la jornada de ayer".
Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destacó que "se reavivaron los temores por la abultada deuda de las principales economías del mundo y la consecuente potencial recesión mundial que, de confirmarse, terminaría por afectar negativamente la demanda externa de la oleaginosa. Además, la creciente aversión al riesgo ante el incierto contexto macroeconómico hace que los operadores se refugien en el dólar, apreciando su valor en relación al resto de las principales monedas del mundo".
En este contexto, los expertos aseguraron que hay muchos productores "sentados sobre la soja".
"Esta podría ser la frase con la que se describe el actual mercado de soja, frase vulgarmente mencionada en los corrillos comerciales para describir la actitud de quienes tienen aún grano en sus manos. “Nadie quiere vender” sería la otra oración posible. Sin necesidad acuciante de vender, sin necesidad de comprar, los negocios en el mercado doméstico siguen transcurriendo demasiado tranquilos", explicaron.
Toda esta situación ya se está haciendo sentir en el Ejecutivo y la prioridad presidencial estaría más orientada a preservar los niveles de empleo y sostener los niveles de consumo. No será fácil. Sobretodo si la sociedad percibe o comienza a comprender que no debe gastar compulsivamente sosteniendo al sistema bancario de tarjetas de crédito en perjuicio de su propia capacidad anticíclica de ahorro.
La moderación salarial será uno de los ejes de la política. Claro que esta moderación no conciliará con el otro objetivo, esto es, sostener el consumo. La sociedad no es tonta y probablemente disminuirá sus gastos superfluos.
Preocupa la competitividad
Como lo deja en claro el titular de Fiat, Cristiano Rattazzi, quien en declaraciones periodísticas expresó su preocupación por la acelerada pérdida de competitividad.
"Hace dos meses, éramos perfectamente competitivos en la producción de autos con los salarios que teníamos", se alarma Rattazzi, quien alega haber visto encarecer sus exportaciones a Brasil un 18% en pocos días. Claro que inmediatamente aclara que no está reclamando un mayor ritmo devaluatorio.
Si no se puede tocar el tipo de cambio, ¿cuál es, entonces, la fórmula para preservar la competitividad? La medida preferida de los empresarios es adecuar la indexación salarial de forma tal que las remuneraciones se acerquen más a la evolución del dólar que a la de la inflación. O sea, bajar los costos laborales y disminuir las cargas impositivas. Claro que esto, beneficia al sector productivo exportador, pero afecta el consumo interno y la recaudación del Estado.
No hay un mundo económico perfecto. Se van a atravesar problemas. Es inevitable. Luego, la mayor o menor tensión social, dirimirá otras cuestiones pendientes. Si hay menores salarios y aumentos en los servicios de energía y transporte, habrán problemas.















