Laurent Schwebel, estuvo en Libia y Murió en Buenos Aires por una Cámara de Fotos
Estuvo en Libia, Siria y con tiburones pero murió asesinado con una faca (cuchillo fabricado por presos – de hecho su asesino acababa de salir de prisión) en una emblemática y céntrica plaza de Buenos Aires. La afirmación de su hermana… “no tiene sentido asesinar por una cámara de fotos”, parece un absurdo incomprensible al que los argentinos estamos desgraciadamente acostumbrados. Se puede morir por una cámara de fotos, por un celular, por unas zapatillas, por una campera y hasta por una gorra. En el monumento a los caídos en Malvinas, después del discurso presidencial, no estaba ni la guardia de honor que solía haber en ese muy especial y único monumento donde están los nombres de los 649 caídos en defensa de las Islas y donde arde, además, una llama eterna.
Nada se ha dicho oficialmente aún del detenido, aunque los primeros trascendidos indican que tendría, a los 24 años, un frondoso prontuario y habría acabado de salir de la cárcel, por una reciente también condena, por dos robos. La liviandad de las penas y las excarcelaciones antes de tiempo se cobraron ahora otra vida más.
Quizás, lo más absurdo es que, el asesino de Laurent Schwebel podrá salir de la cárcel antes de cumplir los 45 años de edad o incluso antes de los 30 años si la condena por “Homicidio en ocasión de robo” es la mínima prevista o sea 10 años. De una u otra manera, lo absurdo de esta muerte termina siendo que el asesino que le clavó una faca con un hoja de 25 centímetros, podrá volver a la calle para seguir matando y no terminará sus días en la cárcel como debería ser para quien asesino a un inocente, habiendo salido recientemente del penal por dos robos y esta no habría sido, además, su primer condena
Ahora, su hermana, casi con un espíritu naif, para quienes hemos naturalizado el absurdo de la violencia que se vive hizo declaraciones y señaló…"Estuvo cerca de tiburones y hasta en Libia, ¿Y muere en Buenos Aires?"
Christine Schwebel, hermana menor del turista francés asesinado al resistirse a un asalto en plena plaza San Martín, del barrio porteño de Retiro, calificó de "absurda" la muerte y consideró que "no tiene sentido asesinar a alguien por una cámara de fotos".
"Por su trabajo, él estuvo cerca de tiburones y de lobos, lo mandaron a lugares tan peligrosos como Libia o Siria... ¿Cómo es posible que haya muerto en Buenos Aires? ¿Por qué tuvo que ir ahí esta vez?", planteó. La hermana de Laurent Schwebel habló desde la ciudad de llkirch-Graffenstaden -de 26.000 habitantes, ubicada en la región de Alsacia, en el noreste de Francia-, donde vive la familia, y dijo que está "viviendo un mal momento".
"¿Usted me puede explicar por qué lo mataron? No tiene sentido asesinar a alguien por una cámara de fotos. No tiene ningún sentido... No lo puedo creer", señaló la mujer con la voz entrecortada por el llanto.
Y recordó que Laurent "era muy jovial, siempre estaba muy feliz, le gustaba reír, le encantaba la vida, le encantaba compartir, amaba la vida...". El fotógrafo naturalista no estaba casado y no tenía hijos, pero estaba en pareja, agregó.
Su pareja de quince años era Sandrine Marbach, también fotógrafa profesional de vasta trayectoria en el ámbito naturista.
Anteayer, alrededor de las 8.30, el hombre, de 52 años, fue apuñalado en el pecho por un joven que quiso robarle la cámara cuando fotografiaba el cenotafio que conmemora a los caídos en Malvinas. Schwebel caminó unos 20 metros y cayó malherido, pero murió a los pocos minutos, mientras que el presunto ladrón fue detenido.
Su hermana Christine recordó que Laurent -que había estudiado Geología- trabajaba para el "Consejo General Territorial", el órgano gubernamental del departamento del Bas-Rhin, que representa la mitad de la superficie de la región de Alsacia, cerca de Alemania. Era funcionario del servicio de medio ambiente, pero también hacía trabajos freelance para diarios y revistas. Sus viajes lo habían llevado a lugares tan disímiles como Groenlandia, Libia, Siria el norte de Canadá o Kamchatka.
"Tenía pasión por la fotografía, sobre todo la de la flora y los animales. Le gustaba zambullirse en la naturaleza y el buceo. En cuanto podía, se iba de viaje para hacer fotos. Quería hacer reportajes sobre cosas muy variadas. Hacía poco se había ido al Polo Sur", manifestó.















