Djokovic mas Nro 1 que nunca, en la final más larga de la historia de un Grand Slam
Hablaremos primero del perdedor. Da pena y emociona ver la forma y la fortaleza extraordinaria de un Rafael Nadal que nunca dejó de pelear primero con la sombra de un Federer y que, cuando le llegó el momento de ocupar el primer lugar, le apareció la generación de Djokovic y un serbio que está llamado a ser el Nro 1 por más tiempo que el que pudo disfrutar Rafael Nadal. Casi como un signo de la fatalidad a Nadal le tocó el tiempo de extraordinarios tenistas y tuvo que cruzarse quizás con el más grande de la historia del tenis que lo relegó a un segundo lugar que en muchos otros años le habría sido mucho fácil de acceder. Ahora, Nadal lidia con un Federer que busca y puede –por lo menos este año- recuperar el segundo lugar y con un Djokovic que se presenta como un extraordinario jugador, sólido, con un estado físico impresionante y sin fisuras mentales.
Hablemos ahora del serbio. No solo ganó un partido increíble recuperándose en el último set de un quiebre de servicio, sino que, viniendo de una semifinal también tremenda a cinco sets con Andy Murray, protagonizó la final más larga de la historia de los Grand Slam y terminó a toda orquesta mostrando un estado físico indispensable para ocupar el primer lugar y un corazón que dominó lo que seguramente debe haber sido un esfuerzo más que sobrehumano.
Lo cierto es que el serbio derrotó al español por 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5) y 6,4, en 5 horas y 53 minutos, en la definición del abierto de Australia. Con este partido, superaron a la final del Us Open de 1988, en la que el sueco Mats Wilander derrotó al checo Ivan Lendl en 4 horas y 54 minutos
La final del Abierto de Australia disputada por el serbio Novak Djokovic y el español Rafael Nadal, se convirtió así en la más larga en la historia de los torneos de Grand Slam, con una duración de 5 horas y 53 minutos.
La final número cien en la historia del primer Grand Slam de la temporada batió a la del Abierto de Estados Unidos de 1988, en la que el sueco Mats Wilander derrotó al checo Ivan Lendl en 4 horas y 54 minutos.
Además, la final también se convirtió en el partido más largo en la historia del Abierto de Australia, tras superar a la semifinal que en 2009 protagonizó también Nadal, ante su compatriota Fernando Verdasco, que duró cinco horas y 14 minutos. En aquella ocasión, el resultado fue favorable a Rafael Nadal, quien acabaría ganando el torneo, por 6-7, 6-4, 7-6, 6-7 y 6-4.
Además esta final supera un nuevo récord, ya que el ganador se llevó el mayor premio repartido en la historia de los Grand Slam, con 2.3 millones de dólares australianos (1,85 millones de euros, 2,45 millones de dólares).















